MESA 1.1. La comunidad en la organización social de los cuidados

Coordinadores/as

Resumen

La provisión de cuidados es uno de los principales desafíos de las sociedades contemporáneas. Cambios en los valores normativos de género y en la organización de las familias, así como los desequilibrios demográficos son algunos de los elementos que han afectado a las formas tradicionales desde las que se prestaban los cuidados dentro de los hogares (Moré 2018). Bajo el concepto ‘organización social del cuidado’ se ha prestado especial atención al modo en que las sociedades distribuyen los cuidados en los cuatro polos del diamante del cuidado: Estado, familia, mercado y organizaciones comunitarias (Rodríguez 2015).

No obstante, así como se ha prestado especial atención a los trasvases entre las tres primeras esferas referidas (familias, Estado y sector privado), la cuarta, la comunidad, permanece en la penumbra y ha captado poca atención en la investigación social. El cuidado comunitario aparece como un elemento poco delimitado sin llegar a conformarse como un terreno de indagación consolidado en la literatura académica (Vega y Martínez-Buján 2017). La necesidad de avanzar en este terreno surge ahora con fuerza en países como España en donde el Estado de Bienestar se desarrolló de manera tardía y limitada, y “lo comunitario” perdió peso a medida que se implementaba el sistema público de provisión (Carbonell, Gálvez y Rodríguez 2014). Las necesidades crecientes de cuidados que conllevan los cambios sociodemográficos junto la reciente coyuntura de crisis económica y el paradigma de la austeridad impulsan el surgimiento de novedosas respuestas comunitarias. Las iniciativas de cuidado comunitario se incentivan tanto desde la ciudadanía de forma autónoma como animadas desde las políticas públicas (tal es el caso de prácticas que articulan cuidados paliativos más allá de la familia extensa, colectivos de madres/padres que deciden compartir los cuidados durante la crianza, el fomento bancos de tiempos o la promoción de programas de apoyo a las personas mayores para evitar la soledad no deseada, entre otras).

Muchas de estas experiencias han nacido en el contexto de precarización laboral y desconfianza política vividos desde el estallido de la crisis financiera y han propiciado nuevas reflexiones en el ámbito académico. En este terreno, las repercusiones se han dejado notar a través de la reactivación del marco de “lo común” (Laval y Dardot 2015) para analizar las contribuciones de la comunidad al aparato estatal y formal del bienestar. Es así como aparecen los conceptos “Welfare of the Common” (Vercellone 2015), “Commonfare” (Fumagalli y Lucarelli 2015), Caring society (Glenn, 2000) o “Cuidadanía (Durán) utilizados para definir sistemas sostenibles de bienestar capaces de satisfacer las necesidades de las personas a través de fórmulas colaborativas que incentivan herramientas de participación y prácticas de cuidados solidarias entre la ciudadanía.

El objetivo de este panel es crear un espacio de debate donde se puedan explorar y compartir reflexiones y/o trabajos de investigación que tienen como objeto la atención a los cuidados y el espacio comunitario. A través de las aportaciones se invita a la reflexionar sobre ¿Cómo articular el debate sobre el bien común con la gestión de las políticas públicas? ¿Qué papel deben tener los sistemas públicos en estos procesos? ¿Cómo lograr que esta emergencia no implique un retraimiento de la inversión pública? ¿Cómo avanzar conceptual y analíticamente en este espacio de investigación social? ¿Podemos evitar la tradicional división sexual del trabajo en este espacio u otras situaciones de discriminación por razón de origen? ¿Existen diferencias territoriales en la socialización del cuidado? ¿Cómo avanzar en la comparativa territorial? ¿Qué posibilidades existen para la articulación de estas fórmulas junto a los servicios públicos? ¿Cómo evaluar el impacto de estas iniciativas? ¿Qué oportunidades encontramos en el co-living o la crianza compartida y cooperativa? ¿La gestión activa de lo común explora nuevas formas de ciudadanía? ¿Es la acción colectiva el motor o pueden serlo otros actores? ¿Solo para cuidar o también para reconstruir territorios?

Personas destinatarias

El panel invita a participar a personas académicas, investigadoras, profesionales, técnicas, estudiantes, representantes políticas, de entidades sociales o públicas, etc. que hayan desarrollado un proceso de reflexión en esta área o participado en algunas de estas experiencias.

Palabras clave

Común, comunidad, cuidado, bienestar, organización social del cuidado.

MESA 1.2. Trabajo Social comunitario: aportaciones empíricas, conceptuales y metodológicas para el diseño de políticas de intervención

Coordinadores/as

Resumen

La contribución del Trabajo Social en el diseño, implementación y evaluación de las Políticas Sociales es una evidencia irrefutable. Hoy más que nunca, necesitamos políticas sociales que pongan en el centro la “sostenibilidad de la vida buena”, para asegurar un futuro humano para todas las personas.

Uno de los principales fines del trabajo social es cuidar a las personas y sus relaciones, favoreciendo entornos saludables en el pleno sentido del concepto de salud (como la manera de vivir autónoma, solidaria y gozosa, en la acertada definición de Jordi Gol), lo que implica desarrollar servicios que garanticen la inclusión de las personas vulnerables y excluidas, así como las relaciones positivas de convivencia en el contexto comunitario de cada ser humano.

Se plantea dar a conocer procesos de intervención integrales con las personas y comunidades desde los dispositivos de Bienestar, para dialogar sobre: experiencias que planteen el contínuum de la intervención (de lo grupal a lo comunitario); experiencias sobre procesos de implicación colectiva, empoderamiento, ayuda mutua, etc.; tanto desde Servicios Sociales Públicos como desde el Tercer Sector o el ámbito más inespecífico de “la comunidad”.

Esta proposición va al encuentro de metodologías que sitúan a los profesionales del Trabajo Social como un elemento de acompañamiento a la comunidad en el descubrimiento e identificación de sus potencialidades y el diseño de procesos de mejora y/o transformación singularizados. Es decir, ensayar un nuevo modelo de atención centrado en las personas y trabajar hacia modelos proactivos orientados a contribuir en la consecución de la plena participación social y política de la ciudadanía, con el objetivo de enlazar la delicada intersección entre intervención y políticas sociales públicas.

En el reciente informe FOESSA (2019) se reflexiona sobre el resquebrajamiento del modelo socio-político y económico que se instauró en Europa desde mediados del siglo pasado, conocido como estado social y modelo de redistribución de la riqueza; ante una creciente hegemonía del pensamiento neoliberal. Así, afirma que, desde la recesión del 2007 y las fórmulas elegidas para su gestión, se ha llevado a cabo un proceso de contrarreforma social profunda. Este proceso de “contrarreforma social” toma forma en los grandes cambios que se han producido, tanto en los organismos gestores del bienestar social público, como en los ciudadanos beneficiarios del sistema, y en los profesionales implicados en su gestión. Nos referimos a una ciudadanía con situaciones sociales más complejas, dispares y con mayor atomización social. Y unas instituciones gestoras muy necesitadas de estrategias innovadoras para intervenir ante situaciones sociales comunitarias nuevas y cada vez más poliédricas. Las soluciones que se postulan pasan por impulsar una reflexión permanente para, así, entablar un diálogo sostenido con la realidad; rescatar el concepto de ciudadanía y ahondar en la relación teoría y práctica profesional.

Estas consideraciones impelen a una profunda reflexión sobre el paradigma bajo el cual se está desarrollando la intervención social y que papel se reivindica para el Trabajo Social Comunitario.

Todo ello lleva a un interés creciente para adaptar los servicios a las necesidades de las personas, y a implicar a éstos en la construcción de ciudadanía. Dado que la comunidad no debe ser considerada como un ente pasivo que recibe ayuda, sino como su propio motor de generación de cambio y desarrollo de justicia social; la idea efectiva de la participación de las personas es crucial. Supone, por un lado, su intervención activa, la agencia en la construcción de su propia realidad y por otro, una dinámica de intercambio mutuo y sentido crítico que produce una transformación del entorno.

Lo que se pretende, en fin, es dar a conocer y debatir sobre procesos de acompañamiento y empoderamiento progresivo de la comunidad; mediante los cuales las personas incrementan el poder en lo interpersonal, político, y en los niveles socio-económicos, ecológicos y de entorno, con el fin de tomar medidas para ganar más control sobre las condiciones de sus vidas y su hábitat.

La acción colectiva en Trabajo Social pasa por mantener el continuum desde lo individual a lo grupal y colectivo en el análisis e intervención social. Para contrastar la nueva cuestión social propiciaremos el envío de propuestas de experiencias consideradas innovadoras o de buenas prácticas que persigan:

  • Generar un cambio en la mirada con la que vemos y escuchamos el mundo de la intervención social.
  • Reconocer herramientas eficaces de detección/intervención para trabajar con planteamientos más flexibles y que cuenten con la participación plena y activa de los usuarios.
  • Introducir estructuras de trabajo que permitan hacer viable la intervención de forma interdisciplinar.
  • Incorporar nuevas tecnologías que hagan viables nuevas Políticas Sociales.

Y, por supuesto, aumentar las sinergias entre los tres niveles que venimos describiendo: el institucional, el de los profesionales y los grupos/comunidades; para revertir procesos de fragmentación, desterritorialización y desarraigo comunitario.

MESA 2.1. Valoración, segmentación y diagnóstico

Coordinadores/as

Resumen

Los servicios sociales como sistema público de bienestar social se hallan inmersos en un proceso de redefinición y consolidación. En los últimos años, tanto el ámbito académico como desde las administraciones competentes, han generado literatura y proyectos legislativos y estratégicos alineados con este proceso. Son ejemplos los diferentes debates sobre el objeto y límites del sistema de servicios sociales, una nueva oleada de revisión de leyes o el impulso de nuevos planes estratégicos o reformulación de modelos de atención en diferentes comunidades autónomas.

En este marco se enmarca el creciente interés por incorporar, en los diferentes niveles de los servicios sociales y en la práctica del Trabajo Social, instrumentos estandarizados que permitan aumentar la validez y fiabilidad de los diagnósticos y valoraciones realizadas por las profesionales, haciéndolos más robustos. Estos instrumentos posibilitan abrir puertas a una gestión en el sistema basada en evidencias, un mejor conocimiento de la realidad a nivel de caso y poblacional y en la posibilidad de segmentar los usuarios.

Tanto en el nivel académico como en el marco de la aplicabilidad en las políticas públicas, el desarrollo e implantación de herramientas de diagnóstico social tienen un largo camino de debate e investigación en el ámbito internacional, más escaso y reciente en el contexto español. Cabe destacar las iniciativas desarrolladas en el País Vasco, en la configuración de un modelo de diagnóstico social (concebido como sistema de indicadores que bajo una terminología y criterios comunes evalúa el grado de satisfacción de las necesidades sociales, la posición social de la persona en la estructura social, las posibles situaciones de riesgo o de desprotección social; permite asimismo orientar la atención especializada en el ámbito de la exclusión social: contexto y duración de la atención, intensidad de la intervención, pronóstico social) y en Castilla La Mancha para el diagnóstico social especializado en el ámbito de la exclusión social, o en Cataluña para el diagnóstico del riesgo social.

En base a estas experiencias se propone una mesa con el objetivo de concitar el debate, compartir y contrastar el conocimiento generado por la comunidad de conocimiento, académica y profesional, en torno a criterios técnicos para la evaluación de la situación social de la persona y abordar la importancia de las herramientas de recogida de información, de diagnóstico social, fichas sociales y fichas de registro.

Se prevé la organización de la mesa en torno a tres ejes temáticos orientados a abordar las cuestiones anteriores:

  • Experiencias de diagnóstico social desde distintos ámbitos de protección en los que se ejerce la profesión del trabajo social (servicios sociales, salud, educación, instituciones penitenciarias, justicia, empleo ya sea en el ámbito público y/o privado: tercer sector y empresas). Se pondrá un especial énfasis en las categorías diagnósticas resultantes del diagnóstico social, así como en los aspectos diferenciales según el objeto del diagnóstico social, su uso en los diferentes sistemas de protección y sus niveles o programas de atención y su contexto en interacción-colaboración con la persona.
  • El uso de herramientas de diagnóstico y escalas de valoración en el desarrollo de nuevos modelos de atención de los servicios sociales. Se abordaran sus límites y retos y las metodologías y experiencias de diseño, desarrollo y validación. Se prestará atención a escalas de calidad de vida, escalas para fundamentar la distribución de los recursos humanos de los servicios públicos, escalas especializadas en la empleabilidad; escalas y/o diagnósticos para dirimir el acceso de la población a prestaciones económicas para cubrir necesidades de subsistencia (garantías de rentas) o de evaluación del grado de madurez en los procesos de transición a vida adulta y en todas aquellas que sean utilizadas como criterio de acceso a los derechos sociales.
  • El papel de las herramientas para el diseño y planificación de programas y servicios, en la segmentación de la población y sus necesidades y el desarrollo de sistemas de información y de la historia social única.

Tipo de ponencias esperadas

Las ponencias esperadas en esta mesa abarcaran tanto experiencias como reflexiones teóricas e investigaciones empíricas relativas a:

  • Categorías diagnósticas, terminología y criterios comunes: evaluación del grado de satisfacción de las necesidades sociales, situación de riesgo o de exclusión social, situación de desprotección o de riesgo de desprotección, daño social, contexto, duración e intensidad de la atención.
  • Experiencias vinculadas al diagnóstico en materia de acompañamiento e incorporación social desde distintos ámbitos de protección social.
  • Diseño, desarrollo y validación de herramientas estandarizadas para el diagnóstico social en cualquier sistema de protección y nivel de atención.
  • Proyectos de reforma de los sistemas públicos de servicios sociales que incluyan el derecho de la ciudadanía a un diagnóstico o valoración social, así como el uso de herramientas estandarizadas y de la segmentación o estratificación de la población con base en los resultados de éstas.

Organización preliminar del panel

La organización de las sesiones se articulará en torno a los ejes temáticos descritos y permitirá la presentación de ponencias y comunicaciones, reservando un tiempo de cada sesión para la participación y el debate. A su vez se contemplará espacios para el intercambio y observación in situ de los soportes tangibles de los modelos conceptuales e instrumentales.

Palabras clave

Trabajo social y diagnóstico social, herramientas de valoración y diagnóstico social, segmentación, inclusión social.

MESA 2.2. Gestión y transferencia del conocimiento en Servicios Sociales

Coordinadores/as

Resumen

Existe un cierto consenso sobre el hecho de que algunas de las principales carencias del sistema de servicios sociales tienen que ver con la ausencia de un modelo consensuado de intervención, con la inexistencia de instrumentos y prácticas profesionales comunes y suficientemente consolidadas, con la dificultad para generar y transmitir evidencia significativa y útil, con la precariedad de los sistemas de información, con la inexistencia de indicadores comunes capaces de medir y evaluar el resultado de las intervenciones… con la debilidad, en definitiva, de las herramientas de gestión del conocimiento y de I+D+i específicamente orientados al ámbito de los Servicios Sociales.

En ese contexto, la mejor forma de impulsar un modelo de servicios sociales públicos pasa por impulsar, orientar y articular los esfuerzos que actualmente se realizan en materia de gestión del conocimiento; por construir, en definitiva, un ecosistema del conocimiento para la intervención social y los servicios sociales.

Este ecosistema se construiría sobre elementos diversos, pero interrelacionados entre sí, que inciden en aspectos tan variados como la propia gestión del sistema (mediante sistemas de información y valoración, herramientas de comparación de indicadores de actividad, observatorios de servicios sociales…), la evaluación de la calidad de servicios y del impacto de las intervenciones (a través de cuadros de mando de indicadores de resultados, bancos de recomendaciones, etc.), la propia generación de conocimiento (publicaciones especializadas, revisiones de literatura y búsqueda de evidencia, laboratorios de ideas y entidades de investigación social…) y, finalmente, la trasferencia del saber acumulado (mediante centros de documentación social, blogs especializados, bancos de buenas prácticas, repositorios de acceso abierto, perfiles sociales especializados…). Elementos todos ellos que resultan imprescindibles en la construcción de un ecosistema del conocimiento que resulte verdaderamente efectivo para la mejora de la intervención social y los servicios sociales.

El objetivo de este panel es generar un espacio para la difusión de las experiencias existentes en generación, intermediación y transferencia del conocimiento, que a pesar de su interés, constituyen actualmente iniciativas aisladas y desconectadas entre sí. También se pretende ofrecer una plataforma para la reflexión en torno a la necesidad de orientar los esfuerzos que ya se vienen realizando hacia la construcción de un ecosistema estable y articulado para la gestión del conocimiento en materia de Servicios Sociales.

Personas destinatarias

El panel se dirige a personas técnicas pertenecientes a los distintos niveles de la administración vinculados al ámbito de lo social, gestoras de entidades sociales, públicas o privadas, profesionales, personas investigadoras o representantes políticas o institucionales que hayan puesto en marcha experiencias orientadas a la gestión y transferencia del conocimiento en el ámbito de los servicios sociales o tengan interés en la materia.

Tipo de ponencias esperadas

Las ponencias que se incluirán en el panel harán referencia a experiencias prácticas y/o reflexiones teóricas sobre las cuestiones previamente señaladas y, más concretamente, sobre:

  • Evaluación y generación de evidencia en el ámbito de los servicios sociales.
  • Difusión y transferencia del conocimiento en la era digital
  • Sistemas de información, detección de necesidades y observación de la realidad social.

Palabras clave

Intermediación de la información, gestión del conocimiento, búsqueda de evidencia en políticas sociales, transferencia del saber.

MESA 2.3. Trabajo social: una disciplina clave en la construcción de las políticas sociales actuales

Coordinadores/as

Resumen

La contribución del Trabajo Social en el diseño, implementación y evaluación de las Políticas Sociales es una evidencia irrefutable. Hoy las profesionales del Trabajo Social tenemos voz y autoridad científica reconocida para abstraer, sistematizar, analizar y traducir las intervenciones directas en instrumentos operativos básicos en la construcción de las Políticas Sociales. Políticas sociales que han de poner en el centro la “sostenibilidad de la vida buena”, para asegurar un futuro humano para todas las personas.

Uno de los principales fines del trabajo social es cuidar a las personas y sus relaciones, favoreciendo entornos saludables en el pleno sentido del concepto de salud (como la manera de vivir autónoma, solidaria y gozosa, en la acertada definición de Jordi Gol), lo que implica desarrollar servicios que garanticen la inclusión de las personas vulnerables y excluídas así como las relaciones positivas de convivencia en el contexto comunitario de cada ser humano.

La disciplina de Trabajo Social presenta fortalezas que le otorgan un lugar privilegiado en las estructuras que configuran nuestro Estado de Bienestar: El trabajo social aúna intervención directa con construcción de cuerpo teórico. De la teoría a la práctica y de la práctica a la teoría, en un proceso de evolución constante y continuado. Sus nudos de interconexión son las demandas de la ciudadanía, la planificación de la acción política para sus respuestas y la academia como soporte teórico básico.

Su presencia en todo el espacio público le otorga un potencial único. Hoy el trabajo social está presente en todos los sistemas de protección social; servicios sociales, salud, vivienda, educación…Pero también en los diversos planos o niveles que los constituyen. La atención directa (a nivel individual, grupal y comunitaria), la gestión, la planificación, la inspección, la docencia, y la investigación han propiciado que muchos profesionales del Trabajo Social ocupen hoy puestos de asesorías o dirección en gobiernos locales, autonómicos y de la Administración central.

A esta riqueza de espacios y conocimientos se suma su capacidad para entender el mundo que nos rodea de manera holística y en constante interdependencia con los otros. Siendo estos tanto profesionales de otras disciplinas como sistema organizativos e institucionales de otras áreas.

En definitiva, el Trabajo Social es una disciplina en consonancia con las características del mundo actual. Dispone no sólo de la posición de aporte de conocimiento sino de la capacidad para generarlo y gestionarlo.

La sociedad del mundo actual nada tiene que ver con aquella sociedad en las que el Trabajo Social inició su andadura. Hoy, por nombrar sólo algunos, tenemos nuevos retos sociales que claman en las calles nuevas e innovadoras respuestas. Feminismo, ecologismo, desigualdades, diversidad, exclusión social, son significantes que se han complejizado. Con ellos, las intervenciones, los servicios, y las políticas sociales.

Si es evidente que el Trabajo Social tiene espacio propio en la construcción de las nuevas políticas sociales que se nos demandan, no le es menos que se requieren de espacios de revisión, análisis y contrastes de las nuevas prácticas y construcciones teóricas que esta disciplina está gestando.

Este Congreso es una oportunidad para conocerlas a través de un panel específico como el que se propone.

Organización preliminar

En un intento de concretar el proceso:

  • Una vez aceptado el Panel propuesto, las tres Coordinadoras procederemos a divulgar el Congreso y a promover la participación en el mismo a través de la presentación de comunicaciones a este u otros paneles.
  • Si fuera necesario, atenderemos las consultas y dudas que puedan surgir para apoyar a las profesionales de Trabajo Social a elaborar sus trabajos.
  • Previo a la recepción de los trabajos, consensuaremos criterios de valoración y selección de los mismos.
  • Evaluación de los trabajos con el resultado que se establece en la guía del Congreso (apto para ponencia, apto para comunicación o no apto).
  • En función del número, calidad y diversidad de los trabajos decidiremos ponencias a presentar.
  • Diseñaremos guía de orientación para las personas participantes en el Panel.
  • Coordinaremos el Panel presencialmente incentivando la participación y el debate entre las personas asistentes.

Tipo de ponencias esperadas

Las ponencias esperadas se ajustarán en lo relativo a su formato a las normas que marque el Comité Organizador del Congreso.

Respecto a su contenido y naturaleza, serán las siguientes:

  • Sistematizaciones de prácticas profesionales relativas a las temáticas que se proponen en el eje temático. Experiencias prácticas experimentales que se están desarrollando ante nuevas demandas / necesidades detectadas conectadas con los modelos teóricos vigentes.
  • Construcciones teóricas innovadoras que permitan reflexionar sobre nuevos modelos teóricos para la disciplina de Trabajo Social
  • Aportaciones específicas para el desarrollo de una política social concreta, descripción de experiencias de intervención en/desde el trabajo social que están sirviendo para la construcción de instrumentos de política social

Contenido de las ponencias

  • Cuidar la vida: Textos que expongan cómo, desde el Trabajo Social, estamos mirando y escuchando las nuevas demandas y necesidades sociales de cuidados. Cuidados propios y de “los otros” a nivel individual, grupal y comunitario. Nuevas estrategias de cuidados que reflejen la interdependencia y complejidad de la sociedad actual. Cuidados sostenibles que generen redes de colaboración, y sostenimiento emocional y material. Cuidados que cuiden a las que cuidan. Cuidados que generen economías sociales amigables y enriquecedoras para la calidad de vida de las comunidades. Cuidados respetuosos con los Derechos Humanos y con la dignidad de las personas. Cuidados diversos e inclusivos.
  • Garantizar la inclusión social: Ponencias que analicen, desde la disciplina del Trabajo Social, la situación actual en este ámbito. Viejos y nuevos derechos sociales. Estado de situación. Los cambios y evolución de los ejes de la exclusión / inclusión. Vulnerabilidad y riesgos sociales. Acceso a los servicios y ciudadanía social. El espacio relacional como determinante de la inclusión social. El papel de la comunidad en la inclusión social. Trabajo o empleo. Voluntariado y solidaridad. Sociedad civil. La cooperación de los sistemas de protección para la inclusión social. Prevención de la exclusión.
  • Convivencia en diversidad: Trabajos que plasmen la relación entre Trabajo Social y diversidad. Nuevos factores y elementos de discriminación. Adecuación de la práctica a la diversidad de género, generacional, funcional y cultural. Gestión creativa de conflictos y metodologías innovadoras de intervención. Las nuevas fobias sociales. Trabajo social antiopresivo, antidiscriminatorio, crítico-transformador. Cómo intervenir en comunidades diversas y fragmentadas. Los espacios públicos y la diversidad. La riqueza de lo diferente. Interseccionalidad de diversidades.

MESA 3.1. La interseccionalidad como herramienta heurística: reflexiones, propuestas y experiencias para la praxis

Coordinadores/as

Resumen

En los últimos años la interseccionalidad ha venido a ocupar una mayor atención en espacios académicos y de intervención pública. Un interés creciente que debe su genealogía a la praxis de los feminismos negros, cuando Kimberlé Crenshaw (1989) nombra la interseccionalidad como perspectiva analítica para señalar la invisibilización de las mujeres negras en la doctrina anti-discriminación en EEUU. A través de la metáfora de la intersección la autora concluye que la construcción de unas categorías – sexo y raza, elaboradas desde el punto de vista de la experiencia privilegiada relega a estas mujeres a la sombra del reconocimiento. A partir de aquí la idea de la interseccionalidad, inspirada en sus orígenes en el pensamiento feminista negro y la “Critical Race Theory”, ha sido objeto de múltiples revisiones que han enfatizado la complejidad de las desigualdades “en cruce” desde un punto de vista ontológico, fenomenológico y/o epistemológico (Bilge, 2010; Carasthasis, 2016; Hancock, 2016).

En este punto, no son pocas las voces que advierten que la interseccionalidad está siendo objeto de “malos viajes” (Martínez-Palacios y Martínez, 2017: 7) por parte de algunos espacios institucionalizados y académicos. Así, el auge por el interés de la interseccionalidad en los campos burocrático y académico ha desencadenado interpretaciones revisionistas que tratan de cooptar la idea radical de la misma; lógicas de “blanqueamiento” (Bilge, 2013: 412), despolitización y abyección (Fassa et al., 2016) que quedan así “al servicio de las agendas neoliberales” (Collins y Bilge, 2016: 63-87).

No obstante, este Grupo de Trabajo se hace eco de las potencialidades heurísticas de la interseccionalidad como una herramienta para profundizar en el análisis crítico de las desigualdades y la transformación social (Collins y Bilge, 2016; Collins, 2019). En un momento en el que la sensibilidad hacia una mirada compleja de las opresiones convive con un protagonismo creciente de la “celebración” de la diversidad (Squires, 2005), resulta relevante explorar, de forma crítica, las oportunidades, fortalezas y límites que ofrecen el análisis y la intervención/ praxis interseccional.

Ponencias esperadas

Este panel pretende construirse como un espacio de reflexión y debate colectivo donde serán bienvenidos aquellos trabajos que:

  • Problematicen y cuestionen procesos de institucionalización de la interseccionalidad en los campos burocrático (p.e. políticas públicas) y/o académico.
  • Propongan herramientas y/o análisis interseccionales que permitan reflexiones teórico-prácticas
  • Trabajos teóricos, empíricos y/o participativos que aborden el debate desde el punto de vista de la complejidad en la experimentación multidimensional de las opresiones
  • Reflexiones ontológicas y/o epistemológicas en torno a las implicaciones de los análisis interseccionales

Palabras clave

Interseccionalidad, institucionalización, políticas públicas.

MESA 3.2. Masculinidades y políticas públicas

Coordinadores/as

Resumen

Con demasiada frecuencia se ha asimilado que introducir la perspectiva de género en las políticas públicas significa trabajar con mujeres y analizar sus vulnerabilidades y dificultades específicas. Por el contrario, los hombres no han sido vistos como “colectivo” sobre el que intervenir- en cuanto a género- y no han sido considerados como “sujeto social”. Sin embargo, los efectos que el ejercicio de la masculinidad hegemónica (Connell, 1987) conlleva no solo es pernicioso para las mujeres, sino que también lo es para cualquier modelo de identidad de los hombres que no cumplan con los requisitos establecidos. Pierre Bourdieu (2000), por su parte, ya señaló que, “los hombres también están prisioneros y son víctimas de la representación dominante. Al igual que las tendencias de sumisión que esta sociedad androcéntrica transmite a las mujeres, aquellas encaminadas a ejercer y mantener la dominación por parte de los hombres no están inscritas en la naturaleza y tienen que ser construidas por este proceso de socialización denominado masculinidad hegemónica”.

La literatura sobre masculinidades (Bonino, 2000; De Keijzer, 1997; Blanco, 2012) insiste en mencionar una batería de costes que, para los propios hombres, tiene una determinada forma de construcción de la masculinidad: menor esperanza de vida, mayores tasas de drogodependencias, fracaso escolar, accidentes de tráfico, sobrerrepresentación en cárceles, muertes violentas, suicidios y sinhogarismo. La masculinidad, por tanto, como factor de riesgo. Desde las políticas públicas se hace urgente, por tanto, “problematizar” la masculinidad de manera que se pongan en relación los privilegios y los costes que conlleva la masculinidad. Resulta fundamental, además, construir un discurso feminista sobre el malestar de los hombres y la crisis de la masculinidad que contrarreste los mensajes victimitas de las corrientes conservadores y ultras.

Pero, como Connell (2003) señala, para implicar a los hombres en el cambio, las políticas, programas e intervenciones que se lleve a cabo, deberían ser compatible con alguno de los “intereses” de éstos. Y aquí surgen algunas preguntas importantes: ¿cuáles son los intereses de los hombres?, ¿pueden tener los hombres intereses no patriarcales?, ¿les interesa a los hombres la igualdad? ¿pueden ser el interés estratégico de género de los hombres el des-empoderamiento o la pérdida/renuncia a los privilegios? ¿es oportuno hablar de “empoderamiento” en este caso o quizá podría ser más adecuado hablar de la capacidad de agencia de los hombres?

Se da la paradoja de la necesidad de problematizar la masculinidad, como la derivada culturalmente construida por un sistema complejo de socialización, y la visibilizarían de las consecuencias en materia de desarrollo humano e impacto en las competencias y capacidades humanas, del modelo de masculinidad tóxica y dominación masculina. Por ello, es imprescindible hacer diagnósticos, diseñar investigación y ampliar el conocimiento empírico sobre el estado de la masculinidad y los hombres en nuestra sociedad asi como establecer prioridades políticas y estrategias de intervención con hombres, desde una perspectiva de género.

En cuanto a las políticas de Igualdad éstas, hasta la fecha, han tenido un enfoque anti-discriminatorio y de promoción de las mujeres y se han dirigido de forma mayoritaria a éstas. Bustelo y Lombardo (2009) sobre las políticas de igualdad en diferentes países europeos concluyen que “la desigualdad de género es vista como un problema de las mujeres y son ellas las que deben cambiar (…). En cuanto a los hombres se consideran que ellos mismos no tienen el problema ni se les pide cambiar (…) y casi nunca son objeto directo de las políticas de igualdad”.

Y esto a pesar de que la necesidad de abordar el trabajo con hombres desde las políticas públicas, apareció explícitamente ya en la Conferencia de El Cairo (1994), CEDAW (1979), Asamblea General sobre VIH (2001) y la Comisión sobre el Estatus de la Mujer ONU (2004) y con posterioridad en varios documentos internacionales. De acuerdo a los mismos, se precisan políticas públicas que se dirijan, al menos, a 2 tipos de objetivos: uno enfocado a que los hombres cambien sus prácticas cotidianas de manera que esto beneficie directamente la vida de las mujeres; y otro referido a las especiales “vulnerabilidades” (riesgos, costes) que pueden sufrir los hombres por su pertenencia al género masculino. Como dice José Olavarría (2014) “la crisis de los hombres no se resuelve con terapia (no solo) sino con agenda política”.

En este panel se trata de identificar, visibilizar y poner en común políticas, programas e iniciativas para la transformación de la masculinidad hegemónica y fomento de masculinidades cuidadoras y de promoción de la corresponsabilidad. Esto incluye el interés por las políticas públicas de igualdad y políticas para la conciliación corresponsable.

Palabras clave

Políticas publicas, masculinidades, igualdad, conciliación de vida laboral y familiar, corresponsabilidad.

MESA 3.3. Exclusión social y género

Coordinadores/as

Resumen

El género, como forma de entender tanto la construcción de la subjetividad como la organización social de las relaciones entre los sexos, resulta clave para todas las Ciencias Sociales que pretenden analizar las sociedades del pasado o del presente próximas o lejanas. Constituye una herramienta analítica de carácter transversal e interseccional que permite contemplar la realidad desde parámetros no androcéntricos, visibilizar las desigualdades socialmente construidas entre mujeres y hombres e intervenir teniéndolas en cuenta con el objetivo de transformar esa realidad. Requiere, asimismo, una comprensión de las mujeres –y de los varones– como sujetos heterogéneos, esto es, como un colectivo cuyas características y/o experiencias se diferencian en virtud de un conjunto de variables –la clase social, la etnia, la orientación sexual, el nivel educativo, el lugar de procedencia, etc.–. Proponemos así un enfoque que reconoce la diversidad de las mujeres y de las formas de opresión, y que resulta fundamental para comprender la naturalización de la desigualdad y su carácter estructural, la construcción de la subjetividad y el desigual reparto –entre otros– del poder social, de los trabajos, de los espacios sociales, del prestigio, de los recursos y de las recompensas sociales entre mujeres y varones.

Esta perspectiva permite analizar y comprender las implicaciones de género presentes en la exclusión social, como proceso complejo y multidimensional, que comporta la pérdida de calidad en la sostenibilidad de sus propias vidas, así como la participación en ámbitos como el económico, el político-legal y el social-relacional. Según el VIII Informe FOESSA, las desigualdades de género en el ámbito laboral –en términos de participación, tiempo dedicado y brecha salarial– repercuten en otras desigualdades en diversas dimensiones, entre ellas, el mayor riesgo de empobrecimiento en las mujeres, sus mayores dificultades de garantía en el acceso a la vivienda, las desigualdades en el ámbito de la salud y las relativas a la participación y relaciones sociales (Ayala y Pérez, 2019).

La discriminación y la violencia machista constituyen fenómenos que impregnan el contexto en el que se produce la intervención social. Si nos acercamos a los fenómenos de exclusión social sin tener en cuenta la construcción de género, no podremos conocer su incidencia en mujeres y hombres, ni comprender sus causas, ni las vivencias y procesos implicados; además, no tener en cuenta el género en el diagnóstico, supondrá que las estrategias que se diseñen pueden no ser eficaces e incluso pueden empeorar la situación de quienes ocupan posiciones subordinadas en el orden de género (Brunet, 2009). Así mismo, se hace necesario el cuestionamiento del modelo de intervención psicosocial tradicional para poder avanzar hacia un modelo de intervención social con enfoque feminista. Enfoque que identifique las diferentes opresiones que atraviesan a las propias profesionales como a las mujeres a las que atienden, y coloque a las mujeres en el centro de las intervenciones como sujetos de ellas, impulsando procesos de empoderamiento individual y colectivo.

Tipo de ponencias esperadas

Este panel invita a realizar aportaciones que contribuyan a una mayor comprensión de los fenómenos de exclusión social desde una perspectiva feminista e interseccional, que busca hacer visibles los condicionamientos de género, de clase, de etnia, en definitiva, de desarrollo personal y posición social. El panel está abierto a contribuciones de personas y entidades cuya práctica profesional, académica o asociativa está vinculada a los procesos de exclusión social desde la perspectiva de género. Esta confluencia pretende generar un espacio de debate y diálogo que se enriquezca de las aportaciones y visiones de diferentes agentes implicados en este ámbito.

Organización preliminar del panel

La organización del panel está a cargo de personas del Departamento de Empleo, Inclusión Social e Igualdad de Diputación Foral de Bizkaia y del Departamento de Trabajo Social y Sociología de la Universidad de Deusto. La organización de las sesiones se articulará en torno a ejes temáticos que resulten de las contribuciones presentadas, y permitirá la presentación de ponencias y comunicaciones, reservando un tiempo de cada sesión para la participación y el debate.

Palabras clave

Exclusión social, género, desigualdades múltiples, intervención social, empoderamiento individual y colectivo.

MESA 3.4. Políticas de igualdad en las universidades: alianzas y obstáculos

Coordinadores/as

Resumen

La igualdad de las mujeres y los hombres es un objetivo aún no conseguido en la mayor parte de los ámbitos de nuestra sociedad. Indudablemente, en las últimas décadas la cuestión se ha incorporado a la agenda política e institucional en la mayoría de los países a través de la creación de entidades y organismos que se han responsabilizado de impulsar y llevar adelante programas y medidas destinadas a eliminar la desigualdad de mujeres y hombres. En ese marco, en las universidades también se ha llevado a cabo un claro proceso de incorporación de la igualdad como objetivo y con ello de institucionalización de medidas de igualdad, en diferente ritmos y medidas.

En la actualidad no existen muchos estudios sobre el desarrollo de políticas de igualdad en las universidades, menos aún para el contexto de España. Son numerosos los diagnósticos orientados a analizar la diferente presencia de mujeres y hombres en las comunidades universitarias: en el caso el alumnado, con estudios sobre la feminización o masculinización de titulaciones, en el caso del profesorado y personal de investigación, analizando la desproporción y segregación por los diferentes niveles académicos y en el caso del personal y servicios, teniendo en cuenta sobre todo temas como la brecha salarial o la conciliación de la vida laboral y familiar. Sin embargo, está pendiente de abordar de forma rigurosa el análisis de las políticas de igualdad implementadas por las universidades, así como de sus resultados.

Este panel tiene el objetivo de abordar la forma en que las universidades han incorporado y puesto en marcha políticas de igualdad de mujeres y hombres, incluyendo de manera específica las políticas contra la violencia machista. En el panel prestaremos atención a la situación de estas políticas, especialmente al papel de las instituciones, los actores y los discursos en el diseño e implementación de las políticas de igualdad de género de las universidades europeas y españolas. Por ello, serán bienvenidos trabajos tanto empíricos como teóricos que aborden estas cuestiones y que sirvan para identificar los factores que promueven u obstaculizan la puesta en marcha de políticas de igualdad en las universidades.

Organización preliminar del panel

En función de las ponencias presentadas el panel se organizará en torno al eje de los instrumentos o medidas analizadas en cada caso concreto: diagnósticos de situación, planes de igualdad, protocolos contra el acoso sexual, órganos consultivos o participativos.

Tipo de ponencias esperadas

Esperamos propuestas de ponencias que aborden casos de estudio de universidades sobre todo de Euskadi y España. De una manera más concreta, es previsible que las propuestas aborden cuestiones como el diseño e implementación de políticas de igualdad en estudios de caso de universidades específicas, las estructuras creadas (características y funcionamiento de las unidades, direcciones o comisiones de igualdad), los instrumentos y recursos utilizados (planes de igualdad, protocolos contra la violencia contra las mujeres y el acoso sexual) y los ámbitos de actuación desarrollados (docencia, investigación, medidas laborales, reconocimiento y compromiso social, etc.).

MESA 4.1. Un necesario cambio de perspectiva del sinhogarismo: centrado en la prevención y que contemple la revisión de modelos

Coordinadores/as

Resumen

La falta de acceso a viviendas o a soluciones residenciales asequibles, mercados laborales cada vez más precarios y la exclusión social y administrativa en la que se ven atrapadas las personas migrantes, o la rigidez en el sistema de protección internacional español, llevan cada vez a más personas a vivir en la calle o en infraviviendas, e impiden que aquellas que pasan por situaciones más extremas de pobreza reconstruyan su vida. Coincidiendo con la recuperación de los indicadores macroeconómicos, los estados miembros de la Unión Europea han visto crecer de manera alarmante el número de personas sin techo y sin hogar. Alemania registró un incremento del 150% en el número de personas sin hogar, y del 33% en el número de personas durmiendo en las calles. En Irlanda, el número de personas que viven en centros residenciales y de acogida ha crecido un 145% entre 2014 y 2017. En el Reino Unido se ha registrado un aumento del 170% en el número de personas que duermen en la calle entre 2010 y 2017 (FEANTSA, Foundation Abbé Pierre, 2019). España no dispone de datos sobre la evolución del número de personas que duermen en la vía pública, pero según el Instituto Nacional de Estadística (INE), se ha producido un incremento del 32%% en el número de personas que hacen uso los centros residenciales y albergues para personas sin hogar entre 2014 y 2018.

A pesar de que en España los datos acerca de la evolución de las diferentes formas de sinhogarismo son incompletos y sesgados (Sales, 2014), los recuentos de una noche realizados en diferentes ciudades muestran una tendencia clara al crecimiento del número de personas sin techo. En Madrid en el año 2018 el número de personas que dormían al raso era de 650 personas, 126 más con respecto al año 2016. En Cartagena en el año 2018 se contaron 23 personas durmiendo en la calle, 10 menos que en el año 2016 aunque el número de personas viviendo en centros residenciales aumentó de 114 a 213 en los mismos años. En el último recuento en la ciudad de Mallorca realizado en el año 2017, había 209 personas durmiendo en la calle, mientras que en el año anterior fueron 156 personas.

En la ciudad de Barcelona, los registros de los equipos de calle y los recuentos realizados por la Red de Atención a las Personas sin hogar muestran cómo entre 2008 y 2018, el número de personas detectadas durmiendo en la vía pública a lo largo de todo un año han crecido de 1.429 a 2.452 (Sales, 2019), mientras que el recuento realizado en una noche concreta ya sitúan la cifra puntual de personas durmiendo al raso alrededor de 1.000 (De Inés et. al., 2017).

Frente a este agravamiento de la peor cara de la exclusión residencial, los actores sociales – administraciones públicas y entidades – pueden llevar a cabo actuaciones en tres niveles. A nivel preventivo, se pueden articular políticas para evitar que cada vez más personas acaben durmiendo en la calle, en infraviviendas, en casas de amigos, o en centros residenciales. En el ámbito de la asistencia, se puede proporcionar alojamiento de emergencia y apoyo social a las personas que ya padecen el sinhogarismo. Y después de proporcionar este apoyo, se puede facilitar la estabilización residencial, económica y emocional para evitar que quien ha pasado por la calle haya de volver. Así pues, con muchas y diferentes metodologías, entidades sociales y administraciones públicas pueden prevenir, alojar y apoyar, y prevenir recaídas (Gaetz y Dej, 2017).

En las últimas décadas, los servicios sociales de las grandes ciudades europeas se han focalizado en atender a las personas sin techo ofreciendo alojamiento temporal y apoyo social. La creación de centros para alojar a las personas que duermen en la calle ha sido la principal política contra el sinhogarismo. FEANTSA (la Federación Europea de Entidades que Atienden a las Personas Sin Hogar por sus siglas en francés) alerta desde hace años del riesgo que supone pretender solucionar el sinhogarismo creando más albergues, hasta el punto que ha dedicado su informe sobre el sinhogarismo en Europa de 2019 a poner en cuestión el papel de la acogida temporal de emergencia en la lucha contra la exclusión residencial (FEANTSA, 2019).

La acogida de emergencia a las personas que se encuentran en situación de calle es absolutamente necesaria, y atender a la población que duerme en la calle es competencia de los servicios sociales municipales en la mayor parte de los países de la UE (FEANTSA, 2019). Pero atender más y mejor no detiene el impacto combinado de un mercado de vivienda cada vez más excluyente y de un mercado laboral cada vez más precario. Si sumamos la movilidad transnacional dentro de la propia Unión Europea de personas en situación de pobreza, el flujo de gente que acaba en las calles de las grandes ciudades acaba superando con creces la capacidad de atención de los servicios sociales públicos y de las entidades del Tercer Sector. Prevenir la pobreza extrema, cerrar el grifo de la caída en la calle, requiere prevención primaria, consistente en provocar cambios en las estructuras que llevan al sinhogarismo, y prevención secundaria, consistente en identificar los colectivos de riesgo y detener los procesos de exclusión con actuaciones focalizadas.

La prevención primaria requiere de modificaciones legislativas en ámbitos de la política del Estado, como la vivienda, el mercado laboral, el control migratorio o la garantía de rentas (Benjaminsen et. al., 2009). Sin embargo, habida cuenta que el sinhogarismo sigue ubicado en las agendas políticas y mediáticas locales, la presión política que reciben los estados o la Unión Europea para abordar el problema del sinhogarismo es más bien escasa.

Las administraciones locales por su parte tienen poca capacidad de actuar de forma preventiva, pero podrían poner en marcha políticas efectivas con la complicidad de administraciones supramunicipales. La prevención secundaria requeriría establecer mecanismos de coordinación efectiva entre servicios sociales y el sistema de protección a la infancia, los servicios sanitarios, el sistema penitenciario, o los servicios de atención a mujeres víctimas de violencia, para evitar procesos de desinstitucionalización de población vulnerable que lleven a dormir en la calle. En España, como en la mayoría de países europeos, estos subsistemas dependen de administraciones públicas diferentes. Por esa razón, se requieren nuevos mecanismos de coordinación interadministrativa para desarrollar metodologías y proyectos de prevención del sinhogarismo dirigidos a distintos grupos poblacionales de riesgo.

Dado este reparto de competencias, la mayoría de entidades y administraciones suelen centrar su atención en la prevención terciaria. Por un lado, es la que ofrece resultados más visibles e inmediatos. Por el otro es la que permite una identificación más fácil del grupo objetivo sobre el que actuar. La prevención terciaria consistiría en evitar el retorno a una situación de calle de quién ya ha pasado por esa vivencia. Nos estamos refiriendo a aquellas actuaciones centradas en sacar a las personas de la calle y ofrecerles alojamiento, ya sea en forma de centros residenciales, pisos de inclusión o pisos de carácter permanente como el que propone el modelo Housing First.

La aplicación de medidas que incluyan los tres tipos de prevención de manera transversal y con coordinación entre administraciones públicas son las únicas que reducen de manera significativa el número de personas sin hogar y sin techo, como ya se ha comprobado en Finlandia (Pleace et. al, 2016). Pero mientras el sinhogarismo se siga abordando desde políticas locales, desde el emergencialismo y desde la provisión de alojamiento, el número de personas sin hogar no se reducirà. La prevención del sinhogarismo requiere una agenda de investigación que permita trazar las trayectorias vitales que llevan a situaciones de exclusión residencial; que amplíe el conocimiento sobre la relación que las personas sin hogar han mantenido con el mercado de la vivienda, el mercado laboral, los servicios sanitarios o los mecanismos de protección social; que facilite la comprensión del sinhogarismo como un fenómeno complejo de exclusión residencial.

Metodología

Las sesiones (a la sesión única) se organizarán en función de las aportaciones recibidas y se espera poder articular dos líneas de debate:

  • La necesidad de políticas públicas de prevención a partir del diagnóstico sobre la situación del sinhogarismo en España y de las transformaciones de la población que sufre la exclusión residencial. Cambios de perfil e implicaciones en los modelos de atención.
  • Revisión de los modelos de intervención desde el sector público y desde el sector de la acción social y prácticas de los equipos profesionales dirigidas a este colectivo.

Tipo de comunicaciones esperadas

  • Estudios de diagnóstico del sinhogarismo y de los itinerarios y factores que llevan a situaciones de exclusión residencial.
  • Análisis de políticas preventivas comparadas y experiencias concretas de prevención dirigidas a colectivos vulnerables.
  • Análisis y revisión de los modelos de intervención desde el sector público y sector de acción social, así como de las prácticas de los equipos profesionales dirigidas a este colectivo.

MESA 4.2. Universalización del Sistema Público de Servicios Sociales para la inclusión

Coordinadores/as

Resumen

Los Servicios Sociales de todo el Estado Español se encuentran inmersos en procesos de transformación y modernización; de reconstrucción, lo llaman algunos, de reinvención, para otros. El desarrollo armonizado en el conjunto del Estado parece asegurado, al menos de partida, en el ámbito de la desprotección infantil (por la existencia de la propia Ley de Protección del Menor) y en el de la atención a la dependencia, por la Ley 39/2006.

Sin embargo, la construcción de los Servicios Sociales para la Inclusión desde un enfoque de responsabilidad pública está generando crecientes asimetrías regionales; en parte, por las divergencias respecto al objeto protegible (no es menor el sesgo que aun genera la función protectora para pobres heredada de la antigua Beneficencia) y las necesidades a atender (que no deberían ser la vivienda, el empleo, la educación, la justicia, la salud o los medios de subsistencia, ámbitos en los que también se desencadenan actuaciones de intervención social, pero que no forman parte de los Servicios Sociales); también por el desconcierto generado con los recortes al Plan Concertado de Servicios Sociales en la segunda década del siglo XXI, o por la necesidad de gestionar prestaciones económicas de supervivencia. No son pocas las Comunidades Autónomas que siguen desarrollando o auspiciando una atención especializada por colectivos específicos de población (toxicomanías, enfermedad mental, sinhogarismo, VIH Y otras formas de segregación institucional…) basada en modelos de merecimiento y punitivos (y por tanto, distantes del reto de la construcción de derechos subjetivos) y mediante clasificaciones estigmatizantes y claramente obsoletas, que no atienden a principios de individualización de la atención y no ajustada en absoluto a necesidades sociales.

Paulatinamente van tomando notoriedad iniciativa y experiencias innovadoras que cobran sentido desde la baja exigencia, que atienden a principios de calidad de vida y eventualmente dirigidos a toda la población; que construyen el sistema público desde ecosistemas plurales de actores y que desencadenan procesos a partir del protagonismo de la persona, con sus opciones y necesidades sentidas. Cada vez más Administraciones Públicas desarrollan modelos de valoración y diagnóstico que se distancian del modelo de atención persuasivo y disuasorio tradicional a partir del cual se estructuran actuaciones, intervenciones y apoyos (en forma de prestaciones técnicas, preferentemente) de alto valor añadido e impacto.

Tipo de ponencias esperadas

Desde este panel invitamos a realizar aportaciones que contribuyan a fijar la atención de los Servicios Sociales hacia la exclusión desde un bien protegible, que proponemos desde ya, el de la interacción con la comunidad, (relaciones primarias, familiares y comunitarias), fácilmente universalizable; a propuestas que pongan el foco en los fundamentos filosóficos y éticos de la atención distanciándose de los recursos para “pobres” y del resto de los s; que desarrollen modelos concretos de atención, servicios o centros. El panel espera también aportaciones prácticas y experiencias innovadoras que introduzcan enfoque comunitario o se dirijan a construir o evaluar sistema público de atención (bien sea compartiendo protagonismo con el tercer sector): normativas, catálogos de servicios, procedimientos de intervención, intensidades de atención, propuestas de atención integrada (vertical o intersectorial) vinculadas los procesos de inclusión social de índole sociolaboral o sociosanitaria, o itinerarios entre subsistemas de desprotección, inclusión y dependencia o la atención a personas mayores en situación de exclusión social.

Organización preliminar del panel

La organización del panel está a cargo de personas del Departamento de Empleo, Inclusión Social e Igualdad de Diputación Foral de Bizkaia. La organización de las sesiones se articulará en torno a ejes temáticos que resulten de las contribuciones presentadas, y permitirá la presentación de ponencias y comunicaciones, reservando un tiempo de cada sesión para la participación y el debate.

MESA 4.3. El desarrollo personal a través de la inclusión en ocio de la ciudadanía

Coordinadores/as

Resumen

El ocio de todas las personas debiera tener las mismas características dado que el valor de las experiencias de ocio es clave para el desarrollo humano integral y el bienestar personal y social. La inclusión reconoce que todas las personas tienen derecho a participar desde una posición de igualdad y respeto a la diversidad. El ámbito del ocio debe proporcionar diferentes experiencias en distintos entornos de ocio para que la ciudadanía pueda acceder y participar.

Es de resaltar que, por un lado, se abandera el ocio como derecho y como experiencia vital de la persona y por otro el acceso a la vivencia del ocio no está garantizado para todas las personas de la misma manera. Ante esta situación, hasta cierto punto contradictoria, es necesario sentar principios, generar herramientas y diseñar políticas que posibiliten llevar la concepción teórica del ocio a la práctica cotidiana en la que se gestionan multitud de servicios y programas desde entidades públicas y privadas para que se responda a las necesidades de todos los usuarios.

Aunque se ha avanzado mucho cabe constatar que la gran mayoría de las actividades de ocio en las que participan algunos colectivos, se producen en el marco de los servicios de ocio que han desarrollado asociaciones u organizaciones. Estas que trabajan a favor de cada grupo, en el seno de los programas que ofertan a sus usuarios, tratan de responder a sus necesidades y proponen actividades de carácter cultural, deportivo, turístico y recreativo que posibilitan vivencias de ocio. El escenario actual presenta programas de ocio específicos para grupos de población en riesgo de exclusión con la incorporación de algún elemento inclusivo.

El tejido asociativo en la actualidad da mucha importancia al uso de los recursos comunitarios, a la autogestión de las personas con discapacidad en ocio, a la necesidad de profesionalizar los servicios de ocio, y también demandan la accesibilidad universal a los entornos de ocio.

El concepto inclusión se comienza a utilizar en la década de los 90, fundamentalmente en el ámbito escolar, pero que se ha extendido rápidamente a otros ámbitos. Además, en el tercer sector y en otras esferas ya se habla de lenguaje inclusivo, entornos inclusivos o proyectos inclusivos. Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española incluir es el proceso que se desarrolla para poner algo dentro de otra cosa o dentro de sus límites; dicho de una cosa: contener a otra, o llevarla implícita. Son sinónimos de incluir, entre otros, meter, incorporar, introducir, envolver, englobar, comprender, insertar, o contener. Significa incorporar como parte de un todo, considerar como si fuera parte de algo más grande. Desde una visión inclusiva el punto de partida es el reconocimiento de que el todo puede comprender muchas partes, pero, en todo caso, ellas forman parte del todo y deberían ser consideradas en tal condición.

El enfoque actual considera que la inclusión es, ante todo, una cuestión de derechos humanos y por consiguiente asume la defensa de una sociedad para todos, razón ética por la que debería también ser asumida por todos ya que además se sustenta en la premisa de que la comunidad o el entorno social debe satisfacer las necesidades de toda la ciudadanía independientemente de sus condiciones o características.

Por ello es necesario que se den una serie de procesos de forma permanente y tiene implicaciones en el desarrollo de políticas. Es un proceso en tres niveles; el primero es la presencia, lo que significa estar en la sociedad, pero no es suficiente. El segundo nivel, es la participación, para ello deben darse las condiciones necesarias para que la persona pueda realmente participar. El tercero es el desarrollo de potencialidades, para ello hay que identificar y superar las diferentes barreras internas y externas que impiden el desarrollo personal.

La inclusión constituye un principio que guía las acciones encaminadas a que todas las personas formen parte real de la sociedad de la que son miembros, destaca especialmente la idea de la responsabilidad que tiene el entorno de generar acciones y prácticas que fomenten la plena aceptación y participación de los colectivos distintos en el mundo que les rodea. Establecer niveles de inclusión es una manera de operativizar y evaluar el grado de inclusión. La inclusión física viene definida por los elementos facilitadores de las infraestructuras y equipamientos de ocio que permiten a toda persona acceder, entrar o salir y utilizar los espacios. La inclusión comunicativa define las condiciones facilitadoras en aspectos cualitativos y cuantitativos de la información y la señalización. Y la inclusión social define elementos de gestión que facilitan la plena participación y las relaciones interpersonales entre todas las personas.

Los ejes de las experiencias innovadoras desarrolladas en el ámbito de la discapacidad desde la inclusión implican el logro de un gran impacto comunitario, desarrollo de alianzas estratégicas, articulación de un sistema de apoyos, participación social, y mejora de la calidad de vida.

Es importante señalar que se deben potenciar tres dimensiones interrelacionadas: la creación de culturas inclusivas, la producción de políticas inclusivas, y el desarrollo de prácticas inclusivas. Abarca todos los aspectos de la vida social, los valores, las políticas de apoyo, las prácticas y la planificación de recursos. La verdadera inclusión no se produce por un simple ordenamiento de experiencias, por la integración social o por la organización de actividades, supone una dinámica social que implica cambios en el entorno y en los participantes, e interacciones entre personas con y sin discapacidad que deben estar basadas en un verdadero interés del uno por el otro, con objetivos comunes y en términos de igualdad, además conlleva el sentido de pertenencia, mantener relaciones sociales y tener oportunidades de compromiso social.

Asumir la inclusión, exige una reforma radical del sistema a todos los niveles, implica construir una sociedad que responda a la diversidad de necesidades de las personas, supone la reorientación de los servicios; una comunidad inclusiva se esfuerza además en mejorar la calidad vida de todos sus miembros e incrementa la calidad de los servicios. Los factores fundamentales de la inclusión son, el reconocimiento de que somos una unidad, aunque seamos diferentes; la creación de oportunidades para que otros puedan experimentar la libertad de participación; la valoración de cada persona y el valor de la diversidad, y el fomento de la participación.

Responder a la diversidad de la ciudadanía en el marco de una sociedad inclusiva es el escenario que garantiza los derechos para todas las personas, y se apoya en que todas las personas se sientan incluidas; ello implica dos procesos simultáneos por un lado aumentar la participación y reducir la exclusión; y por otro generar oportunidades en un marco de convivencia entre diferentes.

Las características de las experiencias innovadoras desarrolladas desde la inclusión implican el logro de un gran impacto comunitario, el desarrollo de alianzas estratégicas, la articulación de un sistema de apoyos, la participación social (la ciudadanía ocupando su espacio y desempeñando roles sociales valorados), y la mejora de la calidad de vida de las personas tanto en las condiciones de vida objetivas como en las subjetivas.

Una comunidad inclusiva es aquella capaz de crear las condiciones adecuadas para responder a las necesidades de todos los ciudadanos en todos los servicios y programas que se desarrollan desde diferentes tipos de equipamientos. La manera de avanzar hacia una sociedad para todos lleva consigo la implantación de estrategias que ayuden a los profesionales a desarrollar formas de trabajo y gestión que fomenten la plena participación de variedad de usuarios, ofreciendo oportunidades para considerar nuevas posibilidades y apoyando la experimentación y la reflexión de los profesionales.

MESA 5.1. Diseño, evaluación e impacto de las políticas de empleo para los colectivos especialmente vulnerables

Coordinadores/as

Resumen

Sin duda alguna la inserción sociolaboral es uno de los medios para garantizar la inclusión y cohesión social. En la medida en que las personas de una sociedad logren tener ingresos propios y que estos sean suficientes se conseguirá una sociedad más cohesionada.

Como bien se sabe, según datos de FEDEA y ACCENTURE de 2017, existe una población especialmente vulnerable al empleo, cuantificada en torno a 4,2 millones de personas. El Plan Nacional de Acción para la Inclusión vigente identifica diez colectivos de personas con especiales dificultades de inclusión laboral, a saber: personas sin hogar, personas con discapacidad, mayores (a partir de 50-52 años), personas en situación de dependencia, inmigrantes y personas solicitantes de protección internacional, mujeres víctimas de violencia de género, población gitana, víctimas de discriminación por origen racial, étnico, orientación sexual e identidad de género, personas con adicciones (droga, alcohol, juego) y personas reclusas y ex reclusas.

Las tasas de actividad y de empleo de estos colectivos tienen mucho peores resultados que la población general. En muchas ocasiones llevan tanto tiempo alejados del mundo laboral que ni siquiera están activos, ni buscando, ni en formación, ni en los circuitos de las oficinas de empleo. Se trataría de debatir estrategias a seguir para conseguir un mayor impacto en la creación de empleo y en la reducción de tasas de desempleo y el aumento de la tasa de actividad.

Las políticas activas de empleo (PAE) en la actualidad son un calco de las PAE desarrolladas desde su origen en España, en los 80’s. Desde principios de siglo, la Unión Europea se propone y apuesta por la Estrategia de la Inclusión Activa, como medio para lograr paulatinamente el acercamiento de las personas más alejadas del mundo laboral. Valorar el impacto que esta estrategia ha tenido tras unos años de su puesta en marcha sería otro de los debates que podría tener lugar en el panel que se propone. En general, se trataría de debatir y reflexionar sobre las políticas de empleo (activas y pasivas) para lograr la inclusión laboral de estos colectivos vulnerables.

Además, como demuestran informes como AIREF, la inversión por persona desempleada es inferior al esfuerzo inversor de otros países de nuestro entorno; y -además- la inversión se focaliza en actividades de escaso valor añadido y eficacia.

La experiencia de otros países demuestra que unas políticas activas de empleo bien diseñadas pueden ayudar a mejorar la empleabilidad de estos colectivos. Existe consenso que la clave está en la atención individualizada. Uno de los objetivos del seminario que se propone es identificar las metodologías exitosas, las medidas necesarias para el apoyo a la inclusión sociolaboral de estos colectivos. Señalar qué medidas convienen para cada grupo de población y consensuar los diferentes itinerarios posibles. Asimismo, se trataría de identificar factores de éxito tanto para la inserción laboral como también para el mantenimiento del puesto de trabajo.

Hay espacio para la innovación mediante exploración y experimentación. Una mirada al exterior nos puede ayudar. Y con la fuerza de la evaluación podemos ajustar e introducir mejoras incrementales. También con la fuerza de la empatía adoptando el enfoque usuario, con herramientas como el design thinking como impulso para la cocreación de nuevas políticas. Integrando, desde su diseño, a los principales actores: población activa y tejido empresarial, agentes de empleo y formación.

Otro de los puntos a debatir podría ser cómo debe ser un equipo de trabajo de un recurso social de apoyo al empleo de estos colectivos. Qué diversas figuras son necesarias, qué estudios son los más adecuados para poder ser un/a técnico/a de empleo, a cuántas personas usuarias del recurso pueden atender, si es precisa la figura del prospector laboral, etc. Reflexionar también sobre la Gobernanza en los procesos de inclusión sociolaboral y liderazgo del mismo.

Entendemos necesario también tener un espacio de pensamiento tanto sobre la financiación de los recursos de empleo y específicamente de la labor de intermediación y prospección empresarial, como sobre sus resultados (la medición de sus ratios de inserción laboral, llegar a consensos sobre las memorias y el retorno de los programas y recursos de empleo y herramientas para su medición). Aquí también cabría algún comentario sobre el mapa de recursos de empleo existentes en nuestro país. Valoración de los recursos públicos, de los privados y la colaboración público-privada en este tema. ¿Quién hace qué y qué resultados tienen?

Mención especial requiere la formación como ingrediente muy relevante para la inclusión sociolaboral y, sobre todo, para el mantenimiento activo en el mundo laboral y en un puesto de trabajo. ¿Funciona la formación para el empleo? ¿Coste de estos servicios? ¿Llega la formación a los colectivos especialmente vulnerables al empleo?

Desearíamos también un panel en el que poder identificar buenas prácticas empresariales en la inclusión de estos colectivos, ejemplos de diversidad en la empresa. Queremos llegar al mundo de los Departamentos de Gestión de Personas de las empresas. Ponencias muy prácticas que nos muestren las dificultades que tuvieron al nacer y cómo han ido logrando superarlas.

Por último, entendemos que es imprescindible debatir sobre el impacto de las prestaciones públicas en los itinerarios de empleo y formación de colectivos en riesgo de exclusión. Analizar las políticas pasivas de empleo, su diseño y resultados. Por descontado sería muy útil contar con reflexiones de experiencias de todos estos temas de empleo de otros países.

Organización del panel

Si hay propuestas de comunicación suficientes, se propone organizar el seminario en 3 sesiones (una por cada día del Congreso) y en cada una abordar las siguientes temáticas, teniendo como responsable a uno de los coorganizadores de la mesa.

  • Análisis de las políticas de empleo (activas y pasivas) en España y la UE. Diseño participativo y evaluación. En particular, análisis de la formación para el empleo, resultados y financiación.
  • Mapas de recursos de empleo existentes en España y otros países. Colaboración público-privada. Diseño y equipo de un recurso de apoyo al empleo de colectivos vulnerables. Indicadores de atención, de resultado, costes económicos y retorno de los programas de empleo. Herramientas de medición.
  • Factores de éxito de programas de empleo de colectivos en riesgo de exclusión y buenas prácticas empresariales en esta materia. Diferencias de intervención sociolaboral por colectivos específicos.

MESA 5.2. Las empresas de inserción como herramientas de Economía Social y Solidaria para reducir las desigualdades

Coordinadores/as

Resumen

La Economía Social y Solidaria apareció a mediados del siglo XX como una solución contra la desigualdad que el sistema genera, proponiendo unas prácticas alternativas al sistema económico actual mediante la aplicación de valores universales, como la equidad, la justicia, la fraternidad económica, la solidaridad social, el compromiso con el entorno y la democracia directa.

La Economía Social pondrá en el centro de la economía el bienestar de las personas, situando a los recursos, a la riqueza, a la producción y al consumo como meros medios para alcanzar tal fin.

Es en los años setenta del pasado siglo cuando comienza a emerger la Economía Solidaria como un modelo económico con una visión global de transformación social, constituyendo una forma de combatir la pobreza, la desigualdad y la ausencia de respeto por el entorno.

Las Empresas Sociales dirigidas a la inserción laboral de colectivos desfavorecidos vienen siendo un instrumento frecuente de las políticas públicas de lucha contra el desempleo y la exclusión tanto a nivel nacional como internacional. En el marco de entornos socioeconómicos e institucionales muy diversos, desarrollan modelos, estrategias y formas de funcionamiento también diversas para hacer compatibles sus objetivos sociales y económicos.

En el caso español, las Empresas de Inserción (EI) se configuran como estructuras transicionales en la medida que su finalidad es la de servir de puente o mecanismo intermedio entre la situación de exclusión del mercado de trabajo y el acceso a un empleo en la empresa ordinaria, orientándose en consecuencia a avanzar en propuestas de empleo inclusivo.

En nuestro contexto, las EI son una realidad consolidada con 178 empresas en el Estado español, la mayoría de las cuales asociadas, a través de sus asociaciones territoriales, a Faedei – Federación de Asociaciones Empresariales de Empresas de Inserción. 178 empresas que dan empleo a 6.042 personas, de las cuales 3.438 en proceso de inserción (Faedei, 2018). Sus resultados, con altas tasas de incorporación al empleo – 70% en 2017- evidencian que son un programa eficaz para responder a personas con necesidades complejas de inserción laboral.

Objetivos del panel

  • Dar a conocer la situación actual de la economía social y solidaria
  • Analizar la evolución y situación actual de las EI
  • Analizar las diferentes dimensiones de las EI y su relación con el logro de sus objetivos.
  • Intercambiar experiencias de éxito y buenas prácticas.
  • Compartir conocimiento acerca de los factores que contribuyen al éxito e impacto de las EI.
  • Identificar los avances desarrollados en los últimos años así como los retos a los que se enfrentan.

Organización preliminar del panel

El panel se podría articular en diferentes mesas en torno a tres grandes núcleos:

  • Experiencias de éxito en el que se presenten ejemplos de buenas prácticas.
  • Estudios e investigaciones sobre la economía social y solidaria, y prioritariamente sobre las empresas de inserción, en sus diferentes dimensiones y vertientes.
  • Balances y propuestas de avance en el marco de las políticas sociales y de empleo.

Tipo de ponencias esperadas

Por ello, se esperan contribuciones tanto de entidades y profesionales que están gestionando y desarrollando EI, como de ámbitos académicos que estén desarrollando proyectos de investigación. También puede haber cabida a que personas trabajadoras en procesos de inserción puedan hacer aportaciones, compartiendo su experiencia y visión sobre los procesos de inclusión social y laboral.

MESA 6.1. Política Social para una nueva sociedad

Coordinadores/as

Resumen

El Siglo XXI está transformando las sociedades y parece conducir a un nuevo ciclo histórico, hoy todavía lleno de incertidumbres. Se viene hablando de un cambio de ciclo, o incluso, de un cambio de época, iniciado en la última parte del siglo XX, pero acelerado por la reciente crisis económica. La Gran Recesión provocada por la manera en como se ha gestionado la crisis, ha variado las relaciones de poder a escala mundial pero también ha debilitado la estabilidad de las instituciones políticas nacionales y la cohesión social territorial e incrementado los valores y actitudes individualistas y excluyentes. Vivimos en un momento de clara mutación social. Un cambio sin precedentes en el camino que parecía seguir nuestra sociedad desde el siglo pasado. Pueden observarse malestares, injusticias, desconfianzas, pérdida de valores societales, desasosiegos, mudanzas o mutaciones que debilitan las comunidades y producen desconciertos personales y grupales.

Sabemos de dónde venimos, pero todavía no se vislumbra cuál va a ser la nueva organización social del mañana. Sabemos lo que no va bien o no nos gusta, pero no hay certeza sobre cómo será el futuro. En un momento así de incertidumbres y desasosiegos es más importante que nunca repensar la política social para que pueda dirigir la transformación social hacía un mundo más justo y solidario.

Mas, un momento de crisis es también un momento de oportunidad para repensar la política e innovar en propuestas que puedan revertir la situación. El desconcierto empuja a buscar nuevos caminos o nuevas prácticas que permitan una política esperanzadora capaz de ilusionar y transformar la sociedad

¿Cómo puede ser repensada la política social? ¿Pueden algunas de las nuevas prácticas ser pensadas a nivel sistémico? ¿Hacia qué modelo social nos pueden encaminar nuevas políticas sociales?

Invitamos a los participantes al congreso REPS a participar con contribuciones que puedan responder a estos u otros interrogantes.

MESA 6.2. Tendencias y actores en la reestructuración del Estado de Bienestar

Coordinadores/as

  • David Luque Balbona, Departamento de Sociología de la Universidad de Oviedo, luquedavid@uniovi.es
  • Ana Mª Guillén, Departamento de Sociología de la Universidad de Oviedo, aguillen@uniovi.es

Resumen

La combinación de presiones económicas externas, asociadas a los procesos de globalización y post-industrialización, junto a la irrupción de tensiones internas de índole socio-demográfica, como el envejecimiento de la población, han sometido a los estados de bienestar a un proceso continuo de reforma durante las últimas décadas. Este proceso de cambio se ha visto acelerado, especialmente en los países del Sur de Europa, por la Gran Recesión y su impacto en las finanzas públicas. No obstante, las estrategias de adaptación al nuevo contexto no han sido homogéneas ni entre países ni en los distintos ámbitos de la política social.

Sin ánimo de ser exhaustivos, se han combinado distintas estrategias de reforma: el recorte (retrenchment), el recalibrado y cambios en el agregado de bienestar (welfare mix). En cuanto a las medidas de recorte, más allá de la cuestión del gasto, se ha reducida la cobertura y generosidad de algunos programas, haciéndolos menos atractivos, reduciendo el nivel de beneficios, restringiendo los criterios de elegibilidad, recortando su duración o rebajando la calidad de los servicios asistenciales. En lo que respecta al recalibrado, el surgimiento de Nuevos Riesgos Sociales -junto a la persistencia de los Viejos Riesgos Sociales- ha supuesto una gran tensión en los presupuestos de bienestar en un escenario de competencia por los recursos que ha dado lugar a distintos equilibrios. Por último, en la modificación del mix del bienestar se detecta una tendencia hacia a la privatización del riesgo social al otorgar un mayor protagonismo al sector privado (mercado y tercer sector). Finalmente, también en relación con el welfare mix, en las últimas décadas se ha incrementado el peso del bienestar ocupacional (segundo pilar) en los sistemas de bienestar europeos.

De forma adicional, el proceso de elaboración de las políticas sociales también ha sufrido importantes transformaciones, tanto en su composición de actores (incorporación de nuevos actores -como los grupos de expertos- y/o exclusión de actores tradicionales) como en la capacidad de influencia y de toma de decisiones autónomas de los mismos (papel coactivo de las instituciones supranacionales).

En definitiva, este panel se propone con el objetivo principal de detectar las principales tendencias de cambio tanto en las políticas de bienestar como en su proceso de elaboración en España. Así como, analizar los factores explicativos subyacentes a tales dinámicas. Los estudios comparados son bienvenidos.

Organización preliminar del panel

El panel se puede estructurar de forma flexible en función del número y temática específica de las propuestas recibidas. Las sesiones se podrían organizar en función de las distintas estrategias de reforma, esto es, retrenchment, recalibrado y cambios en el mix de bienestar. Alternativamente, las sesiones se podrían perfilar en torno a políticas concretas (pensiones, sanidad, dependencia), áreas de política social (vejez, familia) o etapas de su proceso de elaboración e implementación.

Tipo de ponencias esperadas para el panel

El panel está abierto a ponencias de diverso tipo. Trabajos que analicen los cambios del Estado de bienestar en España en su conjunto; investigaciones focalizadas en áreas o políticas sociales concretas (pensiones, desempleo, dependencia, servicios sociales, formación); ponencias con un enfoque eminentemente cuantitativo (gasto, cobertura, intensidad protectora), con un enfoque cualitativo (cambios institucionales, análisis del proceso de elaboración de políticas, estrategias de reforma) o con una combinación de ambos. De igual foma, los análisis comparados también tienen cabida.

MESA 6.3. Tercer Sector de Acción Social: desarrollo, incertidumbres y retos en los ámbitos regional y local

Coordinadores/as

Resumen

El desarrollo del Tercer Sector de Acción Social responde a un amplio elenco de condicionantes económicos, sociales y socio-históricos plasmados en trabajos teóricos y empíricos cuyo resultado es coincidente: las organizaciones del TSAS han experimentado un crecimiento muy significativo y han pasado de ocupar una posición institucional residual en el sistema de bienestar español a ocupar otra de mayor centralidad en la lucha contra la desigualdad.

Este desarrollo y crecimiento del TSAS se ha producido dentro de un sistema de bienestar descentralizado y mixto basado en una estructura triangular en la producción del bienestar (Estado, mercado y Tercer Sector) donde éste último se ha desarrollado como colaborador dependiente de las políticas sociales del Estado de Bienestar. También se ha producido en un contexto socio-político articulado sobre un sistema autonómico que ha introducido una mayor diversidad en los sistemas regionales de bienestar en ámbitos donde interviene el Tercer Sector como la sanidad, la educación, los servicios sociales y, recientemente, los cuidados de larga duración.

En la medida en la que nuestro Estado de Bienestar se ha ido configurando en paralelo al desarrollo del Estado de las Autonomías cabría inferir que el encaje institucional y social del TSAS ha podido seguir diferentes trayectorias en las distintas regiones y localidades de nuestra geografía hasta ir configurando un heterogéneo mapa de “terceros sectores de acción social” en el territorio.

Dicho desarrollo diferencial del TSAS en las regiones podría estar influido por factores de distinto tipo sobre los que se propone indagar en este panel. Estos factores, tentativamente, podrían ser de índole:

a) económico-institucional (por ejemplo, el tipo de colaboración financiera público-privada predominante, el papel de los incentivos fiscales, las cláusulas sociales… ),

b) social, como el capital social en el TSAS, es decir, las prácticas institucionales y relacionales del TSAS con otros actores sociales como las Administraciones Públicas, las empresas, los movimientos sociales y la Economía Alternativa y Solidaria,

c) o sociocultural-sociohistórico, por ejemplo, la tradición secular-religiosa del TSAS en los diferentes territorios.

Tal desarrollo también puede verse influido por algunas incertidumbres y retos. Existen incertidumbres que planean sobre la institucionalización regional del TSAS como la descentralización del 0,7% IRPF, la implantación de las nuevas Directivas de contratación pública o el desarrollo y colaboración futura del TSAS con formas emergentes de economía alternativa y de los bienes comunes. Entre los retos resulta de interés analizar cómo las entidades del TSAS están siendo capaces de adaptar sus modelos organizacionales y de prestación de servicios a los nuevos paradigmas de la intervención social y de las políticas sociales. De la misma manera, se contempla analizar la contribución del Tercer Sector en la innovación social (en colaboración con la Administración o no) en la prestación de servicios y el desarrollo de políticas sociales.

El análisis de estos factores, incertidumbres y retos, junto a otros que puedan surgir, son aspectos clave del futuro del TSAS en los próximos años. Por ello este panel se propone analizar el encaje institucional y social del TSAS en el ámbito regional y, en la medida de lo posible, también en el local, explorar la existencia de factores diferenciales en el TSAS en dichos ámbitos, así como el impacto de las incertidumbres y retos mencionados en el devenir del TSAS.

Organización preliminar del panel

Se prevé la organización del panel en torno a cuatro ejes temáticos orientados a abordar las cuestiones anteriores desde una perspectiva preferentemente interdisciplinar y comparada:

  • Factores económico-institucionales, sociales y socio-históricos que han ido configurando el entramado institucional y el desarrollo social diferenciado del TSAS en los ámbitos regional y local.
  • Identificación de tipologías regionales de TSAS, a ser posible, analizando los factores explicativos más destacados del TSAS, los comunes a todas las regiones y los específicos de cada una de ellas.
  • Incertidumbres que planean sobre la institucionalización del TSAS como, entre otras, la descentralización del 0,7% IRPF, la implantación de la nuevas Directivas de contratación pública, o su desarrollo y colaboración futura con formas emergentes de economía alternativa y de los bienes comunes.
  • Retos para las entidades del TSAS como la capacidad de adaptar sus modelos organizacionales y de prestación de servicios a los nuevos paradigmas de la intervención social y de las políticas sociales, así como su contribución a la innovación social.

Tipo de ponencias esperadas para el panel

Las ponencias esperadas de este panel abarcarán ponencias basadas en una revisión de la literatura sobre el TSAS, avances de investigación, proyectos en curso o informes de investigación relacionados con aspectos jurídico-normativos (la normativa autonómica y municipal sobre procesos de concertación, concurso o subvención, o sobre fiscalidad), con los factores económico-institucionales, sociales y socio-históricos mencionados y con las incertidumbres susceptibles de influir en el desarrollo diferencial del TSAS en las diferentes regiones.

MESA 7.1. Políticas de familia e infancia e igualdad de oportunidades en el ámbito local, autonómico y estatal

Coordinadores/as

  •  Eloi Mayordomo Martínez, Secció de Recursos per a la Infància i les Famílies. Servei de Suport de Programes Socials. Àrea de Cohesió Social, Ciutadania i Benestar. Diputació de Barcelona, mayordomome@diba.cat
  • Xavier Millan Cañamares, Secció de Recursos per a la Infància i les Famílies. Servei de Suport de Programes Socials. Àrea de Cohesió Social, Ciutadania i Benestar. Diputació de Barcelona, millancf@diba.cat

Resumen

Las políticas públicas dirigidas a la infancia y a las familias han ido cobrando importancia tanto a nivel científico como a nivel político, sobre todo después de la implosión financiera y la visualización y concienciación social de esta como un sujeto de protección especial.

Desde el punto de vista económico, se ha asumido que el apoyo a las familias y la intervención en edades tempranas es una inversión, suponiendo un ahorro en las políticas restitutivas posteriores; a la vez que posibilita que el talento y el esfuerzo sean un factor primordial de movilidad social. No obstante, dicho paradigma no se ha trasladado en políticas que desarrollasen de forma significativa los servicios y dispositivos encargados de garantizar la igualdad de oportunidades. Como resultado de ello, se observa una infrarepresentación de las infancias más vulneradas en aquellos servicios no-universales y estrategias de segregación y concentración para garantizar servicios en las familias acomodadas.

El objetivo del panel es, por tanto, profundizar en los retos y necesidades que las políticas de infancia y familias tiene planteadas desde el punto de vista de la evaluación de necesidades, el diseño, la implementación y la evaluación de las políticas de infancia y/o familias, y hacerlo, además, dando respuesta al diseño institucional-competencial en que estas se desarrollan.

MESA 7.2. Educación infantil y equidad

Coordinadores/as

Resumen

La cobertura de servicios a la temprana infantil ha aumentado en prácticamente todos los países de la Unión Europa a lo largo de los últimos años. En España, la escolarización de niñas y niños por debajo de los tres años ha aumentado incluso durante los años e recesión económica. Sin embargo, la expansión de estos servicios puede tener un impacto sobre la equidad en la medida en que no son servicios gratuitos y por lo tanto su acceso puede estar condicionado por toda una serie de factores. Este panel quiere ser un espacio de encuentro para estudios empíricos que desde análisis de caso único o de manera comparada explore las variables que mejor expliquen el desigual acceso a los servicios de atención a la temprana infancia según diferentes grupos socio-económicos, de origen y tipologías de familia. Tienen también cabida estudios que investiguen la relación entre acceso a los servicios de temprana infancia y su interacción con otras políticas de familia (desde prestaciones, desgravaciones fiscales o permisos parentales) y la desigualdad. por último, el panel también invita análisis que exploren diferentes diseños de políticas de atención a la temprana infancia desde el ámbito municipal o autonómico con el objetivo de favorecer el acceso a estos servicios de niños y niñas provenientes de entornos social y económicamente desfavorecidos.

MESA 7.3. La infancia y los cuidados

Coordinadoras:

  • Lourdes Gaitán Muñoz, Comité de Sociología de la Infancia de la Federación Española de Sociología (FES), lourdesgaitan22@gmail.com
  • Julia Ramiro Vázquez, Comité de Sociología de la Infancia de la Federación Española de Sociología (FES), jramiro@der.uned.es
  • José Ángel Rodríguez Martínez, DG de Políticas Sociales del Gobierno de Cantabria, rodriguez_ja@cantabria.es
  • Jesus Ignacio López Rivas, DG de Políticas Sociales del Gobierno de Cantabria, rodriguez_ja@cantabria.es

Resumen

La infancia es el espacio social definido para los niños, niñas y adolescentes en un contexto temporal, cultural, político y económico concretos. La imagen de la infancia se construye socialmente y, entre sus características, se incluye la de los niños como sujetos “cuidables” por razón de su dependencia y necesidades de protección, justificando la existencia de determinadas políticas sociales y servicios, tanto públicos como privados, dirigidos a los niños y a sus familias. Así, en el “mapa de los cuidados en la infancia” se encuentran involucrados distintos agentes y actores: instituciones, niños y familias. Todos ellos llamados a promover el bienestar en la infancia.

De acuerdo con los objetivos de desarrollo sostenible, la Agenda 2030 de las Naciones Unidas y las recomendaciones de la Comisión Europea, los Estados miembros desarrollan políticas sociales que enfatizan el papel de las familias como educadoras principales de sus hijos e hijas. Estas políticas buscan mantener un equilibrio entre las políticas universales, dirigidas a toda la ciudadanía, y las focalizadas específicas para los grupos vulnerables. Es así como, en la última década, las administraciones públicas han venido desarrollando diferentes programas y servicios de apoyo a las familias para promover la parentalidad positiva y la capacitación parental. El objetivo último de este tipo de actuaciones es el de optimizar la dinámica familiar y el desarrollo de los niños, niñas y adolescentes, con especialmente atención a los que se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad social.

En este contexto y -aunque muchos son los agentes y actores sociales legitimados en la provisión de cuidados- en la práctica, la actuación de los niños como “cuidadores” no es reconocida socialmente. De hecho, las situaciones que revelan el cuidado prestado por los niños a otros niños, mayores o adultos son representadas, a menudo, como hechos extraordinarios o, incluso, heroicos.

Desde la dimensión política y desde la individual (agencia) descritas, la cuestión de las capacidades se plantea como un reto fundamental, a examinar en el marco de los cuidados. Por un lado, a nivel político y en los programas de parentalidades positivas la capacitación resulta un tema central. Por otro, desde lo agencial, un enfoque basado en las capacidades -aplicado a la investigación y evaluación de las realidades de niñas y niños- podría dar visibilidad al papel ejercido por estos como agentes activos y sujetos co-productores de capacidades.

Contenido de las ponencias

Este panel se propone abordar las dimensiones, características y contenidos de ese “Mapa de cuidados” desde tres ángulos principales: la reflexión teórica, la investigación social y la aplicación de políticas. Para ello convoca a investigadores y profesionales de la sociología, el trabajo social y las políticas sociales a participar en base a sus experiencias teóricas o empíricas y en torno a los siguientes ejes temáticos:

  • Los cuidados en la infancia: marco/s normativo/s, dimensiones culturales y estructurales influyentes. Perspectivas participativas o no participativas.
  • Crisis de los cuidados y nuevos actores.
  • Comunidades de cuidados.
  • Nuevas tendencias en las políticas y servicios de apoyo a las familias.
  • Experiencias y prácticas innovadoras de servicios de apoyo a las familias desde el enfoque de la parentalidad positiva.
  • Instrumentos de seguimiento y evaluación de las políticas y servicios de cuidados en la infancia.

MESA 8.1. Inmigración y políticas sociales. De la migración económica a la migración de retiro

Coordinadores/as

Resumen

A lo largo de los últimos veinte años, los movimientos de población han ido reconfigurándose según la realidad socioeconómica imperante, con momentos de mayor volumen y su posterior ralentización, con perfiles del todo dispares, y con necesidades marcadas por una coyuntura económica concreta. En todo este tiempo, la llegada y asentamiento de la población inmigrante ha generado el reto de poner en marcha o adecuar aquellos instrumentos necesarios para alcanzar unos procesos de integración social y no caer en la diferenciación social, más aún en momentos de crisis económica.

Habitualmente los análisis sobre el fenómeno migratorio en España se detienen en la imagen de la persona migrante económica, si bien en los últimos años también ha adquirido cierta visibilidad la solicitante de asilo y refugio. Sin embargo, otra de las corrientes migratorias que tiene a España como destino preferente es la conocida como migración de retiro, esta es, personas jubiladas o cerca de estarlo cuya decisión de establecerse en el territorio pasa por residir en lugares con mayores oportunidades de ocio y con climas más cálidos.

Si, por un lado, la migración económica puede verse como oportunidad o como crítica en su papel para el sostenimiento del Estado de Bienestar, por otro tenemos a una migración de retiro que, si bien genera cierto desinterés en sus necesidades de atención y cuidado al proceder –en su mayoría- de sistemas de bienestar más generosos que el español, acaban en no pocas ocasiones –como así corroboran algunas investigaciones- necesitando atención en la dependencia.

Tipo de ponencias esperadas

Por lo tanto, en este panel nos parece que tienen cabida tanto los estudios empíricos como teóricos sobre la relación entre las políticas sociales españolas y la migración económica, así como la migración de retiro. Qué opciones para las políticas sociales se han dirigido a estas corrientes y en cuáles debemos dirigir nuestra mirada como garantes de un sistema de protección social y disminución de desigualdades.

Palabras clave

Inmigración, migración de retiro, políticas sociales, dependencia.

MESA 8.2. Derechos Humanos, diversidad y políticas públicas

Coordinadores/as

Resumen

Los derechos humanos son garantías, facultades, que se reflejan en normas, principios, valores propios de la dignidad de todas las personas, sin importar su nacionalidad, raza, sexo, religión, ideología política, lugar de residencia, condición social o cualquier otra diferencia que los distinga. Los derechos humanos son universales y protegen a los individuos y a los colectivos frente a las acciones que menoscaban las libertades fundamentales y la dignidad humana.

Los derechos humanos han de orientar el comportamiento y las relaciones de las personas en la sociedad y plantean obligaciones a cargo de los Estados, ya que son estos los responsables de protegerlos, promoverlos, respetarlos y garantizarlos.

El derecho internacional de los derechos humanos establece las obligaciones que los Estados deben respetar, así como los compromisos que tienen los Estados de tomar medidas en determinadas situaciones, o de abstenerse de actuar de determinada forma en otras, a fin de promover y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales de las personas.

La obligación de respetar los derechos humanos significa que los Estados deben abstenerse de interferir en el disfrute de los derechos humanos, o de limitarlos. Pero, por otra parte, la obligación de realizarlos significa que los Estados deben adoptar medidas positivas para facilitar el disfrute de los derechos humanos básicos.

El enfoque basado en los derechos humanos, desarrollado por Naciones Unidas, establece un marco conceptual que coloca el respeto, la protección y la garantía de derechos humanos como el fundamento, el objetivo y las herramientas para hacer posible un desarrollo humano sostenible. Un enfoque de derechos y un marco normativo que ha de ser respetado y desarrollado a través de las políticas públicas necesarias para proteger y garantizar estos derechos, impulsando al mismo tiempo la participación activa de una ciudadanía cada vez más empoderada para reclamar y ejercer sus derechos. Todo cual constituye un reto a nivel nacional, autonómico y local.

Desde una perspectiva de derechos humanos, las instituciones públicas tienen la obligación de garantizar las condiciones para que toda la población disfrute de sus derechos fundamentales. Y con este objetivo deben establecer un marco normativo y diseñar unas políticas públicas que garanticen el acceso a servicios de calidad, con carácter incluyente, velando por que nadie se vea privado de esos servicios. Los principios de derechos humanos deben orientar las acciones institucionales y enfocarlas a las poblaciones más necesitadas. El enfoque de derechos humanos fortalece las prácticas de un buen gobierno, orienta las políticas institucionales y procura la integración de esfuerzos y recursos para hacer efectivos los derechos humanos, atendiendo las demandas políticas, sociales y económicas, considerando las particularidades de la población, como la diversidad sociocultural, la diversidad religiosa, la diversidad funcional, la diversidad sexual, etárea, etc.

Las políticas públicas conforman uno de los principales instrumentos con los que cuenta el Estado para desarrollar su actividad, en general, y para buscar el bienestar de su población en particular. Ahora bien, las relaciones que se establecen entre los derechos humanos y las políticas públicas son más bastante más complejas de lo que a primera vista podría parecer. En efecto, los derechos humanos no sólo son objeto de las políticas públicas. También se han convertido en elementos centrales en el diseño, la puesta en práctica y la evaluación de las acciones estatales destinadas a la gestión y resolución de una amplia gama de asuntos.

El enfoque basado en derechos humanos ha pasado a convertirse en un elemento indispensable para el diseño, la puesta en práctica y la evaluación de las políticas públicas. Sin embargo, la estructuración de las políticas públicas en torno a esta perspectiva no deja de ser problemática pues la lógica que anima a unas y otros es distinta. Las políticas públicas se ocupan de distribuir recursos escasos y de determinar prioridades entre reclamos con un valor jurídico similar. Por el contrario, los derechos humanos encarnan títulos innegociables que, tras ser reconocidos por el Estado, han de ser garantizados. ¿De qué manera se puede encarar esta contradicción?

Tipo de ponencias esperadas

Este Panel trata de recoger presentaciones que, desde un punto de vista multidisciplinar y desde distintos enfoques académicos, profesionales y socio-culturales, reflexionen en torno al reto que implica la inclusión de la perspectiva de los derechos humanos en las políticas públicas con la finalidad de fomentar una ciudadanía cohesionada, en unas sociedades cada vez más diversas y plurales. Se trata de crear, en definitiva, un espacio de reflexión y debate sobre el modelo de sociedad, más o menos inclusivo, al que nos queremos dirigir, a partir del análisis de las políticas públicas como mecanismos de visibilización y realización de los derechos humanos.

MESA 9.1. Política social neoliberal: experiencias comparadas entre el sur y el norte global

Coordinadores/as

  • Vanesa Hervías Parejo, Universidad de Cádiz, España vanesa.hervias@uca.es
  • Angela Santana do Amaral, Universidad Federal de Pernambuco, Departamento de Trabajo Social, Brasil, angelaufpe@yahoo.com.br
  • Vera Maria Ribeiro NogueirA, Universidade Católica de Pelotas/Universidade Federal de Santa Catarina, Brasil, veramrn@gmail.com
  • Laura Vecinday, Universidad de la República, Facultad de Ciencias Sociales, Uruguay, lauravecinday@gmail.com

Resumen

En 1999 Asa Cristina Laurell afirmó que la hegemonía neoliberal de los 90 nos hacía “avanzar hacia el pasado”: “Estamos saliendo del siglo XX pero para entrar al siglo XIX resucitando el Estado Asistencialista”. Antes había sido Castel (1997: 193) quien dejó entrever esta idea cuando afirmó (pensando en la sociedad francesa, fundamentalmente) que “en el siglo XIX y actualmente, se ha podido observar una «pauperización» de ciertas categorías sociales (…que) invita a interrogarse sobre las relaciones que existen entre las recomposiciones del orden del trabajo y una desocialización de masas”1 En el pasaje del siglo XIX al XX a la política social le correspondió un papel creciente en la preparación de la fuerza de trabajo que dio lugar a la ampliación del Estado capitalista. Para ello, se desarrollaron acciones concretas con el objetivo de preservar y controlar la fuerza de trabajo (ocupada y excedentaria) mediante la socialización de los costos de su reproducción, el aumento en los niveles de consumo y cierta garantía de disponibilidad (Netto, 1992).

Ante los nuevos requerimientos de las actuales formas de organizar el trabajo y la producción, esta misión asignada a la política social aparece alterada. Desde las últimas décadas del siglo XX, la eficacia simbólica de la promesa de integración mediante el trabajo aparece fuertemente interpelada tanto por las transformaciones objetivas del mundo del trabajo como por el debilitamiento de las capacidades regulatoria y protectora de los Estados nacionales. El desplazamiento de la cuestión social de los problemas del trabajo a los problemas de la pobreza parece indicar la orientación de este cambio. Este punto ha sido problematizado como «asistencialización» de las políticas sociales (Netto, 2012). Si la política social «es la manera estatal de efectuar la transformación duradera de obreros no asalariados en obreros asalariados» (Offe, 1990: 2) ¿cómo pensar esta política social en momentos de “excedencia” /obsolescencia de una parte de la fuerza de trabajo disponible?

En relación con dicha preocupación, los Objetivos del Desarrollo Sostenible 2030 definen entre sus metas la inclusión de la población en programas sociales, y la incorporación de la población en trabajos decentes. Sin embargo, debemos preguntarnos si dicha inclusión promueve unos mínimos necesarios que le permitan desarrollar una vida digna, o si, por el contrario, no son suficiente para garantizar las necesidades básicas humanas.

Esta cuestión se plantea dentro de lo que la literatura ha denominado como la expansión de la política social y la uberización de la economía. Durante las últimas décadas, una parte importante de la población había sido excluida por el Estado y no reconocida como garante de derechos sociales en gran parte de los países del sur global. La política social quedaba reservada para un grupo mínimo de la población quien se beneficia de la escasa disponibilidad de recursos y programas para hacer frente a los riesgos sociales. Con la extensión de la política social asistencial se comienzan a incluir a sujetos tradicionalmente excluidos (outsiders) dentro de los programas de bienestar. Así mismo, durante los últimos años se ha transformado el trabajo, la vinculación empleador-empleado, y los derechos sociales que venían ligados a un contrato de trabajo en el sector formal. La promoción del emprendedurismo ha llamado a los individuos a convertirse en sus propios jefes y mediante nuevas tecnologías vender su fuerza de trabajo desligada a contratos de trabajo tradicionales.

Ambas transformaciones, la expansión de la política social asistencial y la uberización de la economía, nos llevan a cuestionar: ¿Cómo conviven programas de asistencia social y de contribución social en el sur y el norte global? ¿Hay complementariedad entre estos programas con el fin de que existan diversos pilares de protección social, o se perpetúan sistemas duales / truncados? ¿Qué calidad demuestran las prestaciones y servicios de asistencia social?, ¿Qué efecto tiene el giro hacía la economía uberizada en la inclusión o exclusión de la política social?, ¿Cómo afectan y/o reorganizan los esquemas de bienestar y cuidado?

Tipo de ponencias esperadas

El tema del panel se vuelve, además, urgente en el marco de una dinámica global caracterizada por el desmantelamiento de los estados de bienestar en Europa y de los sistemas de protección social en Latinoamérica como consecuencia directa de las medidas de austeridad aplicadas con el fin de encontrar una salida a la crisis financiera. Las políticas de ajuste están reconfigurando el panorama de provisión de cuidados colocando, además, mayor carga sobre el hogar y, consecuentemente, sobre las mujeres (Benería 1992). Esto último también tiende a agravar la precariedad, la desigualdad y la individualización del riesgo (Naredo, 2006; Gálvez et al. 2016) aunque tiene efectos en la esfera familiar y comunitaria, respecto de las responsabilidades en la provisión de bienestar al considerar las desigualdades de género. Así, se esperan trabajos que:

  • Indaguen en las persistencias y transformaciones institucionales que regulan el acceso a las distintas esferas de provisión de bienestar.
  • Problematicen los casos nacionales para contraponer los sentidos orientadores y los impactos de las políticas socio-laborales sobre realidades nacionales distintas.
  • Propongan abordajes desde una perspectiva feminista de las políticas socio-laborales en las distintas esferas del bienestar.
  • Exploren las formas que toman las políticas orientadas al bienestar de grupos específicos y exploren nuevos fenómenos sociales que se manifiestan en el conjunto de las regiones.
  • Examinen las persistencias y los cambios institucionales que regulan el acceso y usufructo a las distintas esferas de provisión del bienestar y el cuidado del sur y el norte global.
  • Se interroguen sobre el papel performativo y los efectos de unos y otros arreglos en torno a nuevas dinámicas territoriales que condicionan el bienestar social.

MESA 9.2. Políticas sociales en el sur global: análisis, diseño e implementación en estados de tensión

Coordinadores/as

Resumen

Conjugar crecimiento económico con desarrollo e inclusión social constituye uno de los grandes desafíos de los países en vías de desarrollo. Las medidas implementadas en estos países han tenido repercusiones positivas en la erradicación de la pobreza extrema e indigencia, sin embargo, la brecha de desigualdad continua persistente. Al analizar políticas sociales específicas como ser educación, salud, acceso a la vivienda, sistemas de jubilaciones y pensiones, encontramos que las inequidades aún persisten, o incluso se han profundizado. De esa forma, cabe afirmar que el desafío frente a la universalización y garantía de derechos sociales continúa siendo el gran reto para los países del sur global. Si a lo anterior, le agregamos el avance global de movimientos conservadores, de derecha y ultra derecha a instancias del poder gubernamental, la garantía de estos derechos se encuentra claramente amenazada. Este panel busca reflexionar sobre propuestas enfocadas en las diversas etapas del análisis de las políticas sociales (diseño, implementación, resultados) en el sur global con miras a promover la inclusión social y garantizar derechos a la población desde diversas áreas específicas (educación, salud, vivienda, trabajo, pensiones, género, migración, etc.), con diferentes perspectivas de trabajo y métodos implementados, cualitativos, métodos mixtos, revisiones bibliográficas, etc.

Además esperamos poder deliberar junto a los participantes sobre los riesgos intrínsecos y posibles escenarios frente al viraje político ideológico global frente al cual nos encontramos y sus consecuencias para las políticas sociales.

MESA 10.1. Gobernanza, integración y políticas de bienestar en el ámbito local

Coordinadores/as:

Resumen

Uno de los problemas al que muchos países y regiones de la Unión Europea se enfrentan en la esfera de las políticas sociales consiste en encontrar mecanismos institucionales adecuados para abordar la inclusión social de los grupos en situación o riesgo de exclusión social. Los cambios estructurales en los mercados laborales postindustriales han contribuido a un aumento en las vulnerabilidades sociales, así como en la frecuencia de las transiciones entre empleos, y entre el empleo y el desempleo. Este fenómeno ha tenido consecuencias más graves en aquellos países con mercados laborales menos inclusivos, como en el caso de los países del sur de Europa. Al mismo tiempo, la crisis económica en muchos países ha producido un aumento en la demanda de prestaciones sociales de último recurso junto con mayores presiones para controlar el gasto social. Como resultado, el desempeño de los esquemas de prestaciones sociales en general, y de Rentas Mínimas en particular, han estado cada vez más bajo el foco de atención.

En este marco, los gobiernos locales constituyen un actor fundamental en la planificación, financiación e implementación de las políticas sociales en todas las democracias occidentales, cuyo papel cobra un renovado interés debido, en gran parte, a las presiones desde las instituciones europeas para desplazar responsabilidades hacia las administraciones locales (Ferrera, 2005). Un claro ejemplo de ello se encuentra en la Recomendación sobre la “Inclusión Activa de las personas excluidas del mercado laboral” donde se solicita a los Estados que garanticen la eficacia de las políticas de inclusión, integrando de forma adecuada las prestaciones económicas, los servicios públicos de apoyo y las medidas de activación para el empleo. Además, se señala la necesidad de coordinar las políticas entre las autoridades locales, regionales, nacionales y europeas e incluir a todos los actores pertinentes en el desarrollo, la ejecución y la evaluación de las mismas. Varios estudios llevados a cabo en estos últimos años coinciden en la necesidad de reformar las metodologías de trabajo y la organización administrativa de los servicios para conseguir un mayor equilibrio entre la protección, la activación, la calidad del servicio y consecuentemente en los resultados de las políticas de inclusión social (Heidenrich & Rice, 2016; Minas, 2016; Scharle, 2018). Al mismo tiempo, se plantea la necesidad de conocer las diferentes formas de abordar este reto desde las entidades locales a través de programas de bienestar integrales (centrados en la persona) e integrados (implicando a dos o más servicios), dado que los servicios y políticas fragmentados no ofrecen respuestas eficaces ni eficientes a las necesidades de la ciudadanía.  Los agentes locales son actores centrales en las políticas sociales –fundamentalmente en base al papel de los Servicios Sociales– y la complejidad de las situaciones de vulnerabilidad social conducen a la necesidad de integrar el conjunto de servicios que operan en los territorios –salud, educación, empleo– con la finalidad de que las políticas logren mejores resultados. Localización del bienestar e integración institucional son, de esta manera, dos fenómenos estrechamente vinculados en el diseño y ejecución de las políticas sociales contemporáneas.

Este panel tiene el objetivo de trabajar en torno a estos dos ejes centrales: por un lado, los procesos de integración de los servicios o agencias encargados de la política social, y, por otro lado, su manifestación en programas y políticas concretas en el ámbito local.

Organización preliminar del panel

En base a los lineamientos señalados, el panel se organizará en torno a dos sesiones temáticas, cada una centrada en los ejes mencionados, sobre los que se generará discusión entre ponentes y participantes con el fin de elaborar propuestas sistemáticas capaces de ser transferibles como “buenas prácticas” en el ámbito local:

  • La investigación en torno a las políticas sociales tomando como unidad de observación el ámbito local: ¿qué procesos tienen lugar en el diseño de las políticas de bienestar local? ¿Qué configuraciones de actores subyacen en estos procesos? ¿Qué efecto e impactos tienen sobre distintos aspectos ligados al bienestar y el desarrollo cívico (cohesión e integración social, vida asociativa y participación, etc.)?
  • La integración de los servicios intervinientes en las políticas de inclusión social: ¿cómo interactúan los esquemas de activación con los sistemas de ingresos mínimos? ¿Son eficaces las medidas de activación para promover la incorporación al empleo de personas perceptoras de rentas mínimas? ¿Cuál es el lugar y la perspectiva de las personas usuarias en el diseño e implementación de las medidas? ¿Cuáles son las competencias profesionales necesarias por parte del nivel técnico? ¿Cuáles son los desafíos para la integración en sistemas de gobierno multinivel y con diversos actores intervinientes?

Tipo de ponencias esperadas

Se esperan contribuciones que aporten conocimientos sobre:

  • Análisis de la incidencia e impactos de las políticas y directrices supramunicipales de bienestar social en las estructuras y dinámicas de los gobiernos locales.
  • Análisis contrastado de sistemas, programas, redes y prácticas desarrolladas desde los gobiernos locales en los sistemas de bienestar social en la atención de necesidades y derechos.
  • Análisis evaluativos de políticas públicas en el ámbito local y potenciales transferencias a otros contextos: territoriales, sectoriales y/o competenciales.
  • Reflexiones o experiencias sobre la coordinación o integración entre los distintos servicios y actores implicados en las políticas de inclusión: servicios sociales, de empleo, de salud o educación; actores públicos, privados y del tercer sector.
  • Trabajos que pongan de manifiesto el punto de vista de las personas usuarias sobre la (des)integración de los servicios.

Palabras clave

Políticas de inclusión social, bienestar local, integración de servicios.

MESA 10.2. Partipación ciudadana en los Servicios Sociales

Coordinadores/as

Resumen

Las diferentes formas de participación ciudadana en las administraciones públicas han experimentado en los últimos años un importante crecimiento. El ámbito de los servicios sociales no ha sido ajeno a esta tendencia, y se han sucedido diferentes declaraciones, normativas y experiencias que tratan de hacer partícipe en el área de los servicios sociales a los/as usuarias, organizaciones y la ciudadanía en general. Investigaciones recientes sugieren que un modelo de servicios sociales que incorpora la participación en sus estructuras y dinámicas es más efectivo que aquel que no lo hace.

Este llamamiento a la participación parte del reconocimiento de la necesidad de impulsar y garantizar procesos de toma de decisión compartida y de corresponsabilidad entre las partes implicadas en esos procesos. Así, en las últimas décadas (Ajangiz y Blas 2009) han sido puestos en marcha diferentes mecanismos de participación ciudadana que tratan de incorporar dinámicas que tratan de ir más allá de la información y consulta para avanzar en fórmulas de deliberación pública con la ciudadanía (Navarro, Cuesta y Font 2009: 9).

De manera específica, en el ámbito de los servicios sociales, algunas investigaciones ya han puesto de manifiesto que una participación de calidad en el diseño, gestión y evaluación de las políticas y programas de los servicios sociales resulta un elemento esencial para la mejora de la democracia en el ámbito municipal (Pastor 2014). En este sentido, la participación de profesionales y agentes sociales en el ámbito de los servicios sociales está estrechamente vinculada a procesos que repercutan en la eficiencia de servicios y prestaciones (De la Red y Barranco 2014). Más aún, diferentes autores señalan como la prestación de los servicios sociales implica normativamente el fomento de la participación ciudadana, siendo los ayuntamientos los encomendados para esta tarea (Alberich y Espadas 2014). En el caso español, las diferentes leyes autonómicas contemplan, de manera diferente, la creación de mecanismos para la participación ciudadana en el sistema público de servicios sociales (Pastor 2015).

Son muy escasos los estudios realizados en torno a participación en el área de servicios sociales, si bien algunos de ellos permiten constatar que, si bien los mecanismos de participación en servicios sociales son una realidad, fundamentalmente en el ámbito municipal, éstos presentan algunos límites en relación a su impacto en las decisiones y en las percepciones no satisfactorias por parte de quienes han sido participantes (Pastor 2010). En este sentido, el reciente escenario de crisis y su impacto en algunas políticas sociales advierte sobre el debilitamiento general de las experiencias y mecanismos de participación puestos en marcha con anterioridad.

Tipo de ponencias esperadas

Así, este panel plantea discutir sobre las diferentes realidades que acompañan el impulso y desarrollo de la participación ciudadana en el sistema de servicios sociales, a través de comunicaciones que presenten estudios realizados sobre:

    • la identificación y caracterización de los mecanismos de participación en el área de los servicios sociales,
    • el impacto de las experiencias de participación en el ámbito municipal (o supramunicipal) de los servicios sociales, con especial interés en el análisis de las oportunidades y dificultades para la participación en este ámbito,
    • propuestas o líneas de acción y recomendaciones para el desarrollo e implementación de mecanismos y estrategias de impulso a la participación en los servicios sociales.

Estos tres ejes son los que articularán la organización interna del panel y la invitación a las ponencias a presentar en el mismo.

Palabras clave

Servicios sociales, participación ciudadana, políticas públicas.

MESA 11.1. La garantía asistencial de ingresos tras la Gran Recesión en la Europa mediterránea

Coordinadores/as

Resumen

Los estados de bienestar del Sur de Europa se han considerado durante mucho tiempo estados bismarckianos con sistemas de garantía contributiva de ingresos generosos con los «insiders» que carecían de un nivel sólido de tipo asistencial para los «outsiders». Esta peculiar forma de desarrollo explicaría su escasa eficacia en la reducción de la pobreza monetaria.

Sin embargo, ya desde los años 80 en España y desde los 90 en Portugal se produjeron una serie de reformas que dieron lugar a un nivel asistencial de garantía de rentas de ningún modo irrelevante. La creación del nivel asistencial de protección por desempleo en los años 1980 y de las rentas mínimas regionales en los primeros 1990 en España llevó al desarrollo de un nivel de protección importante, aunque con numerosos problemas de focalización, de huecos de cobertura y de equidad territorial. Portugal estableció en los 1990 una renta mínima nacional que se ha mentenido hasta la actualidad, aunque con restricciones importantes en los años de la crisis. Italia (salvo algunos experimentos locales y regionales sin continuidad) y Grecia han carecido hasta entrado el decenio de 2010 de dispositivos similares.

La Gran Recesión puso a prueba estos dispositivos en España y Portugal, en un proceso en el que se han sucedido expansiones para hacer frente a una pobreza en aumento con medidas de contención del gasto. Por su parte, Italia y Grecia han introducido finalmente programas nacionales de renta mínima cuyos efectos aún es pronto para valorar.

Estos procesos han puesto la protección económica frente a la pobreza en un lugar relevante de la agenda política y de la discusión académica. La cuestión de la condicionalidad o incondicionalidad de las prestaciones y sus vínculos con las políticas de activación ha sido objeto de controversia al coincidir una tendencia al aumento de la condicionalidad en muchos países con investigaciones que muestran sus problemas y experimentos de reducción de la condicionalidad (Finlandia, Utrecht, Barcelona). La compatibilidad o no con ingresos del empleo y los mecanismos de incentivo económico del acceso al empleo han sido objeto también de discusión y de opciones políticas diversas, así como la vinculación a los servicios sociales o de empleo, las formas de colaboración entre éstos y la fusión o diferenciación de prestaciones asistenciales por desempleo y prestaciones de asistencia social. Otro objeto de investigación y también de debate político ha sido efectividad mayor o menor de las prestaciones en relación con diversas finalidades posibles: reducción de la pobreza, estabilización de situaciones personales, acceso al empleo, aumento de la participación laboral de poblaciones inactivas, etc.

Tipo de ponencias esperadas

En este panel queremos analizar y discutir, a partir de investigaciones, acerca de los desarrollos, impacto y problemas de implantación de programas de renta mínima en especial y de programas análogos de tipo asistencial/no contributivo. El panel está abierto a contribuciones de diferentes países que aborden alguna de las siguientes cuestiones:

      • Reformas en las políticas de garantía asistencial de ingresos
      • Procesos de implementación de las reformas
      • Impacto de las políticas de renta mínima y asociadas
      • Condicionalidad/incondicionalidad de las prestaciones y sus efectos
      • Transformaciones de las poblaciones perceptoras
      • Acciones de los servicios sociales y de empleo en relación con la atención a perceptores de prestaciones asistenciales.

Palabras clave

Renta mínima, garantía de ingresos, Sur de Europa.

MESA 11.2. Bienestar fiscal: efectos distributivos y transformaciones de la política social

Coordinadores/as

Resumen

Tradicionalmente el estudio de la política social ha priorizado el estudio del Estado de bienestar como productor o provisor directo de servicios o prestaciones y ha prestado menos atención al ámbito de las políticas fiscales. Como señaló R. Titmuss (1958), la falta de visibilidad del ámbito fiscal en la política social refuerza estereotipos sobre el papel de las políticas sociales: a diferencia de las prestaciones directas que se orientan en mayor medida a los sectores más pobres, los instrumentos de política fiscal favorecen a las clases medias y altas. Por ello, estudiar el papel de los instrumentos fiscales de política social supone ampliar el análisis de los mecanismos redistributivos de las políticas de bienestar social, visibilizando no solo los gastos dirigidos a las categorías más pobres, sino también evaluando cómo las clases medias y clases altas son beneficiarias netas de muchos mecanismos distributivos a través de herramientas fiscales. En este contexto es importante mejorar los instrumentos que nos permitan dimensionar el papel de la fiscalidad en la política social y nos permitan comprender el efecto distributivo global de las políticas impositivas y de transferencias para evaluar la capacidad distributiva de las políticas de bienestar en su conjunto. En los últimos años, el avance en las técnicas de microsimulación de políticas públicas monetarias han convertido a esta herramienta en algo clave en el desarrollo de esta línea de investigación.

El término ‘bienestar fiscal’ alude a aquellos instrumentos fiscales que pueden incidir en el bienestar, la cohesión social y los derechos sociales de los ciudadanos. En este ámbito se incluyen aquellas intervenciones en el ámbito de las políticas sociales y de empleo que se desarrollan a través del sistema impositivo en forma de ingresos no percibidos por el Estado (gastos fiscales) y que generalmente suponen una reducción del tipo efectivo que pagan los contribuyentes. Los principales instrumentos fiscales suelen ser desgravaciones (reducciones/deducciones) ligadas a la protección de la familia y la infancia, que favorecen el acceso a pensiones y atención sanitaria, a la vivienda o a la provisión de cuidados. Algunas de estas desgravaciones se diseñan como reembolsables en forma de transferencias monetarias para los no declarantes lo que las convierte en prestaciones monetarias que se gestionan a través del sistema impositivo, y que modifican la renta disponible de las familias.

Por su naturaleza y forma de distribución, el gasto social fiscal no es asimilable al gasto social directo. La provisión directa de prestaciones y servicios implica una colectivización de los riesgos sociales que no se produce a través del gasto social fiscal. Asimilarlos supondría ocultar la individualización del riesgo social y el debilitamiento del papel del Estado que está implícita en el gasto fiscal. A lo que hay que añadir su potencial reductor de la capacidad de los Estados, limitando su capacidad de financiación. Esto implica que el estudio del bienestar fiscal debe tener en cuenta su propia naturaleza y sus formas de distribución como, por ejemplo, si el recurso al gasto fiscal agota o no otras intervenciones adicionales o si las rebajas son o no reembolsables.

Además, como señalan Morel, Touzet y Zemmour (2018), la investigación sobre el bienestar fiscal aporta una perspectiva fundamental sobre los procesos políticos de los Estados de bienestar, en especial de su estrategia de reforma y reestructuración en las últimas décadas. Así, dado que no es percibido como gasto, el empleo de los instrumentos fiscales tiene menores costes en términos de legitimación política, es decir supone una vía más discreta para la transformación de las políticas públicas. Por ello se emplea para desarrollar nuevos programas cuando no es posible aumentar el gasto y para evitar vetos políticos, establecer consensos entre actores, buscar vías legislativas simplificadas o esquivar la rendición de cuentas.

Por ello, el estudio del bienestar fiscal es además un observatorio clave de las transformaciones de la propia política social. A través de la vía fiscal se ha ensayado nuevas formas de distribución de prestaciones menos intrusivas y burocráticas, se han introducido incentivos para favorecer determinados comportamientos (el uso de sistemas de ahorro en pensiones o seguros sanitarios privados, acceso a la vivienda en propiedad o alquiler, estrategias familiares) o se han redefinido las reglas del merecimiento de protección (condicionándola a activación).

El objetivo de este panel es recoger y debatir trabajos de investigación dedicados al papel de los instrumentos impositivos en el ámbito de la política social. Esperamos reunir contribuciones que, desde diversas disciplinas como la economía, la ciencia política o la sociología, aborden cuestiones relativas a los procesos políticos de desarrollo de política social a través de la vía fiscal, a los impactos sobre la distribución de la renta y la riqueza, a los efectos sociales que implica el uso de esta vía o a su vinculación a la reforma o reestructuración de los Estados de bienestar.

Tipo de ponencias esperadas

Por ello, invitamos a la presentación de trabajos dedicados al análisis de casos o a investigación comparativa a nivel local, autonómico, nacional o europeo. Animamos a la presentación de contribuciones dedicadas a:

      •  El empleo de instrumentos fiscales de política social.
      •  La introducción de nuevas reducciones y deducciones fiscales con objetivos sociales.
      •  Los impactos redistributivos de las desgravaciones fiscales y transferencias.
      •  La reestructuración del Estado de bienestar a través de la vía fiscal.
      •  Los procesos de elaboración las políticas fiscales con objetivo social: posicionamiento de los actores, coaliciones y discursos.

Palabras clave

Bienestar fiscal, redistribución, desgravaciones, reformas de los Estados de bienestar, incentivos.

MESA 11.3. Ayuda alimentaria en contexto de abundancia de recursos: estrategias y mecanismos

Coordinadores/as

Resumen

Según los datos de la Comisión Europea (2016) 55 millones de ciudadanos europeos no tiene un acceso adecuado a los alimentos y uno de cada cuatro vive bajo el umbral de ingresos mínimos. Eso ha propiciado que mecanismos originariamente diseñados para dar una respuesta de emergencia a la pobreza alimentaria (como los Bancos de Alimentos e instituciones caritativas de reparto de alimentos) se hayan transformado en uno de los principales mecanismos de respuesta (Perry, Williams et al., 2014).

Por un lado, es constatable el papel paliativo de este tipo de recursos: la ayuda alimentaria se ha convertido en un sistema de apoyo para la satisfacción de necesidades básicas de un porcentaje de la población más vulnerable. Asimismo, son numerosos los estudios que reflejan que estos recursos, una vez instaurados, tienen tendencia a perpetuarse, independientemente de la realidad que afrontan, en parte a la conveniencia de terceros (mecanismos de evitación de la culpa para las instituciones, y los fines de responsabilidad social corporativa de las empresas) (Pomar y Tendero, 2015; Antentas y Vivas, 2014; Sales y Marco, 2014).

Todo ello evidencia la necesidad de una reflexión activa sobre lo que suponen estos mecanismos en la evolución y momento histórico de los Estados de bienestar actuales, la perspectiva de las políticas públicas en este contexto, así como el papel del tercer sector ya que suponen una vuelta a mecanismos caritativos, y un despliegue de recursos en red de las instituciones y el tercer sector.

Tipo de ponencias esperadas

Este panel espera aportaciones que aborden los siguientes aspectos:

      • Reflexiones sobre la necesidad alimentaria en una coyuntura actual de post-crisis.
      • La ayuda alimentaria como urgencia o como sistema institucionalizado: realidad de mecanismos como comedores sociales, despensas solidarias, bancos de alimentos y similares.
      • Mecanismos de respuesta en red y desde una lógica territorial para la asistencia alimentaria.
      • Reconocimiento de los actores sociales, tales como: administración pública, tercer sector, personas y familias atendidas, iniciativas ciudadanas implicados.
      • Papel del tercer sector ante la necesidad alimentaria en contextos de vulnerabilidad.
      • Repensar el rol y la responsabilidad de los actores para transformar las desigualdades en materia alimentaria.
      • La protección de la autonomía de la persona destinataria de la ayuda alimentaria.

Palabras clave

Alimentación, pobreza, autonomía de la persona, redes, tercer sector.

MESA 12.1. Revisión de los sistemas de protección social en respuesta a las transiciones vitales en entornos VIC

Coordinadores/as

Resumen

Las sociales, que perturban el equilibrio ambiente–individuo y que y que requieren procesos de adaptación. Son momentos vitales que actúan como puentes de interconexión entre las situaciones anteriores y posteriores a los procesos de cambio o como ritos de paso que consolidan algún cambio de posición de la persona (Corominas e Isus, 1998; Colom, 2000).

Tradicionalmente estas transiciones han sido fundamentalmente normativas y respondían a un modelo lineal del curso de vida ternario (Guillemard, 2009). Los desajustes en esos procesos tenían respuestas también bastante estandarizadas: la institucionalización ante la ausencia de familia o la promoción de la formación y el empleo para hacer frente a la marginación y la pobreza, por poner ejemplos habituales.

Las transiciones vitales tradicionales están sufriendo una convulsión. La globalización, la tecnología, los cambios medioambientales y las crisis económicas y financieras están causando importantes transformaciones sociales que están redefiniendo y cambiando de forma vertiginosa las relaciones socioeconómicas y las transiciones vitales de las personas. Vivimos en sociedades complejas, líquidas (Bauman, 2006) y cambiantes, que generan mayor nivel de incertidumbre que en otras épocas históricas y que alteran las formas de vida de las personas. Un nuevo acrónimo viene siendo utilizado para definir este mundo en el que vivimos y en el cual predominan los entornos VICA (volátiles, inciertos, complejos y ambiguos).

Hoy hablamos de un nuevo modelo socioeconómico que, impulsado por las tecnologías de la información y el aprendizaje, ha dado lugar a una nueva globalización social, económica y cultural. Dichas tecnologías son esenciales para la expansión de nuevas formas culturales, que afectan, por ejemplo, a la transición a la vida adulta de los jóvenes (Montiel, 2009). El curso de vida ternario tradicional sufre profundas transformaciones, las etapas de la vida ya no están ordenadas ni jerarquizadas, se han vuelto más complejas y fragmentadas. Parece ser el fin del modelo lineal del ciclo de la vida y de la certitud y previsibilidad de las transiciones vitales y el surgimiento de múltiples contingencias que convergen en la vida de las personas (juventud, necesidades derivadas de la crianza, fragmentación de la vida productiva, enfermedades y necesidades asociadas a la vejez, procesos migratorios o incremento de las tensiones personales y sociales a la hora de afrontar todas las formas de diversidad cultural, lingüística, de género, funcional, etc.

Todos estos cambios hacen que los modelos tradicionales desaparezcan y que aumente la relevancia que adquiere el sujeto en la construcción de su propia trayectoria vital mediante la gestión de las oportunidades, los riesgos o el sentido de su vida. Esto se denomina el concepto de biografización. Las personas pasan de vivir biografías estandarizadas a construir biografías de elección (Artegui, 2017). El individuo se convierte en actor y, a la vez, producto de su historia biográfica, integrando en ella las demandas situacionales, los riesgos y las oportunidades. En este marco, las personas deben lidiar con la necesidad de una planificación anticipada y con la construcción constante de planes de contingencia, lo que implica que las transiciones tengan movimientos constantes de progreso y retroceso o de idas y venidas.

Tipo de ponencias esperadas

Este panel invita a realizar aportaciones que contribuyan describir y analizar situaciones de transición vital que, en entornos de alta volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad, requieren revisar las respuestas de los sistemas de protección social. Ello contribuirá propiciar el diálogo que permita identificar carencias y oportunidades en las respuestas del sistema de bienestar ante las nuevas transiciones vitales, nuevos modelos organizativos y de gestión de los diferentes sistemas del bienestar.

Organización preliminar del panel

La organización del panel está de un equipo de personas investigadoras de cuatro departamentos de Trabajo Social y Educación Social de 3 Universidades Españolas (Universidad de Deusto, Universidad Pontificia de Comillas y Universidad Ramón Llull), que desde 2015 han establecido una cooperación interuniversitaria.

La organización de las sesiones se articulará en torno a ejes temáticos que resulten de las contribuciones presentadas, y permitirá la presentación de ponencias y comunicaciones, reservando un tiempo de cada sesión para la participación y el debate.

Palabras clave

Transiciones vitales, entornos VICA, intervención social, innovación, toma de decisiones.

MESA 12.2. Jóvenes: política social y desafíos de la transición a la vida adulta

Coordinadores/as

Resumen

La transición a la vida adulta de los jóvenes en España y Europa está siendo objeto de preocupación y debate en los últimos años. Las demandas sociales de los jóvenes giran en torno a su inclusión educativa, necesidad de vivienda, bienestar psico-social e inserción laboral. El tránsito a la vida adulta se conforma como un proceso largo y complejo que, en el contexto español, se caracteriza por una autonomía de acceso tardío determinado, entre otros, por los siguientes factores: la persistencia de un modelo familista de provisión de cuidados, la debilidad de las políticas sociales dirigidas a jóvenes, la falta de recursos públicos y/o inadaptación de los mismos a sus necesidades reales, precarización laboral y desempleo juvenil, así como el encarecimiento en el acceso a la vivienda en España que afecta a la ciudadanía, en general, y a los jóvenes en particular. En definitiva, el modelo de Estado de bienestar español limita el desarrollo social de los jóvenes y la adquisición de competencias y autonomía en su transición a la vida adulta. A nivel internacional, nos encontramos con diferencias significativas en cuanto a las políticas sociales que favorecen el proceso de transición a la vida adulta, siendo también notables las diferencias en cuanto al nivel de autonomía alcanzado por los jóvenes en unos u otros países.

Si bien los riesgos asociados a esta etapa son generalizados, los jóvenes en situación de vulnerabilidad encuentran mayores dificultades de desarrollo personal y social: minorías étnicas, jóvenes con diversidad funcional, jóvenes extutelados por la administración pública, menores provenientes del sistema de reforma juvenil, jóvenes extranjeros no acompañados, etc., siendo fundamental incluir políticas sociales específicas de atención a estos jóvenes, así como evaluar el impacto de las políticas generales en esta población.

Nos interesa en esta mesa conocer los derechos de los jóvenes en España, los postulados en los que se asientan las políticas nacionales e internacionales destinadas a los jóvenes, así como el papel de las redes de apoyo institucionales, a nivel público, tercer sector y redes informales. Entre los temas de interés de este panel se encuentra la profundización en las políticas implementadas y los postulados en los que se asientan, la eficacia de las mismas, la identificación de los retos a los que se enfrentan los jóvenes en nuestra sociedad, así como la propuesta de medidas orientadas a mejorar el bienestar y calidad de vida de los jóvenes en España y sus opciones de futuro.

Organización preliminar del panel

La mesa se dividirá en las sesiones necesarias con el objetivo de dar cabida a las ponencias y comunicaciones presentadas sobre la temática propuesta. Tras la recepción de propuestas de los participantes, las coordinadoras de la mesa valorarán la idoneidad de las mismas atendiendo al cumplimiento de los requisitos formales, rigurosidad y pertinencia del tema. Se revisarán las propuestas presentadas e informará a todos los proponentes de la decisión adoptada sobre las mismas. Así mismo, las propuestas se aceptarán bajo la modalidad de comunicación o ponencia. Las coordinadoras estarán pendientes del cumplimiento de las fechas que marque el Congreso, así como de difundir el panel propuesto y motivar a la presentación de propuestas. Una vez seleccionadas las mismas, se supervisará el envío de textos completos, ajustados a las normas y tiempos previstos por la organización del Congreso.

En términos generales, las coordinadoras estaremos a disposición de los/as autores/as, así como apoyaremos a la organización para que el panel resulte atractivo y productivo para seguir avanzando en la línea de investigación del mismo.

Tipo de ponencias esperadas

Las coordinadoras están abierta al envío de las temáticas de trabajos que los autores/as puedan considerar en línea con la información dada, no obstante, identificamos explícitamente algunas de las temáticas de las ponencias esperadas:

      • Derechos civiles y sociales de los jóvenes en España.
      • Evaluación de políticas sociales dirigida directa o indirectamente a jóvenes, a nivel nacional.
      • Análisis comparativo internacional de políticas sociales dirigidas a jóvenes.
      • Estudios longitudinales de la evolución de las políticas sociales de promoción de la autonomía de jóvenes en España.
      • Propuestas de medidas específicas para la promoción de la autonomía y desarrollo social durante la etapa de la juventud.
      • Análisis de las necesidades de los jóvenes en España durante su proceso de transición a la vida adulta.
      • Experiencias de intervención social y/o trabajo social con jóvenes en riesgo de exclusión social, jóvenes extutelados y/o MENAS en España y/o Europa.

Palabras clave

Juventud, política social, transición a la vida adulta, derechos de la juventud, comparativa internacional.

MESA 12.3. La participación a lo largo del proceso de envejecimiento como clave para el ejercicio de la autonomía y otros derechos

Coordinadores/as

Resumen

Los nuevos modelos de políticas sociales se están desarrollando bajo el prisma de la defensa de los derechos de las personas, independientemente de sus competencias personales o necesidad de apoyos. Esta perspectiva pone de manifiesto la relevancia de espacios en los que se promueva la participación, por parte de una ciudadanía consciente y proactiva en la visibilización y defensa de sus derechos, al margen de condiciones de edad, salud, genero, cultura, etc.

La idea de calidad que se deriva de estos nuevos modelos supera el mero cumplimiento de estándares de servicio y considera condición necesaria la participación de las personas los procesos de planificación, evaluación y prestación de apoyos profesionales.

Paralelamente, uno de los pilares del paradigma del envejecimiento activo hace referencia a la participación de las personas mayores en las comunidades en las que viven, contribuyendo al bienestar de las personas, independientemente de su edad o situación social. El desarrollo de este paradigma ha generado multitud de iniciativas y experiencias en las que las personas mayores han ido cobrando protagonismo. Ha permitido ir transformando el rol tradicional que les había sido atribuido desde las políticas sociales de corte paternalista, y que les colocaba como consumidores y receptores pasivos de servicios, por un rol más proactivo, constructivo, colaborativo, que permite reconocer a las personas mayores actores principales en las decisiones que afectan su vida.

Sin embargo, aún hoy son muchos los retos que se plantean cuando se trata de participación en el proceso de envejecimiento, más aún si se pone el foco en personas mayores que necesitan cuidados. Carecer o tener muy limitada la autonomía, entendida ésta como capacidad de gobierno de la propia vida, expone a las personas a que se vulneren sus derechos. Se necesita seguir generando conocimiento, práctica y evidencia que permita establecer canales para su participación, indirecta en caso de que la limitación en sus capacidades sea muy aguda, pero efectiva, en cualquier caso. Metodologías, instrumentos y competencias profesionales que faciliten conocer a la persona, para poder interpretarla y facilitarle cuantos apoyos requiera para el ejercicio de su autonomía entendida, esta vez, como derecho. A medida que envejecen muchas personas van perdiendo el conjunto de habilidades necesarias para tomar decisiones, expresar deseos o ejecutar acciones que les permitan vivir y mostrarse de acuerdo a quienes son. Los contextos de cuidado en los que transcurre su día a día han de facilitar que su identidad no se diluya en criterios estándar de salud y seguridad básicas, han de procurar que reconozca su dignidad.

El objetivo principal de este panel sería facilitar un espacio para el análisis y la reflexión sobre la participación a lo largo del proceso de envejecimiento, prestando especial atención a la de las personas que precisan apoyos. Desde esta perspectiva cobran especial interés el análisis de estrategias para promocionar el ejercicio de la cuidadanía, sociedades inclusivas, garantizar la autonomía y otros derechos con independencia de las capacidades, facilitar el mantenimiento de la identidad de las personas en situaciones de alta necesidad de cuidados… Algunas de los interrogantes que se plantean son ¿cómo son los entornos que facilitan la participación? ¿cómo prestar cuidados de alta intensidad respetando autonomía? cómo promover apoyos que faciliten que las personas utilicen sus propios recursos? ¿cómo construir sociedades más inclusivas con las personas mayores?

Contenido de las ponencias

En función de estos objetivos y cuestiones planteadas y las comunicaciones que se reciban, se prevé que este panel podría dar cabía a muy distinto tipo de intervenciones organizadas en los siguientes ejes temáticos:

      • Participación de las personas mayores con necesidad de apoyos en su plan de atención y cuidados cotidianos
        • En centros
        • En domicilio
      • Las voluntades anticipadas como instrumento de participación en procesos de fin de vida
      • Iniciativas que facilitan la participación de las personas mayores en su entorno desde la ciudadanía activa.
        • Iniciativas de amigabilidad
        • Experiencias de gestión participativa en centros (hogares) de personas mayores.
        • Consejos consultivos de personas mayores
        • Asociacionismo en ámbito de las personas mayores
      • Experiencias de autogestión en alojamientos de personas mayores (Cohousing u otros formatos)

Tipo de ponencias esperadas

En relación a las ponencias esperadas, abordarán las temáticas sugeridas y podrán referirse a investigaciones, evaluación de proyectos, buenas prácticas profesionales, u otro tipo de iniciativas.

Palabras clave

Participación, cuidados, personas mayores.

MESA 13.1. Discapacidad, capacitismo, políticas sociales

Coordinadores/as

Resumen

La discapacidad es un fenómeno frecuentemente concentrado en la población mayor, así como en aquellas personas afectadas por riesgo de pobreza, y con frecuencia invisibilizada en base a los valores, costumbres y creencias negativas sobre la propia discapacidad, por barreras a la movilidad, la comprensión o la comunicación. Gran parte de la sociedad, especialmente aquella no comprometida directamente con la inclusión de las personas con discapacidad, orienta sus percepciones y actitudes según los patrones tradicionales que se fundamentan en ideas erróneas bajo las que se construye la identidad de la persona con discapacidad. Esta es la construcción social «capacitisita», se basa en la idea general de que el funcionamiento y las habilidades consideradas “normales” son definitorias del ser humano y, por lo tanto, las personas con discapacidad no pueden ser consideradas como tal, ni se debe esperar de ellas un futuro equiparable al del resto de la humanidad. A partir de esta idea capacitista, las políticas de protección social han reaccionado universalmente con servicios basados en medidas especiales para personas con discapacidad que a la postre se han convertido en espacios segregadores, escasamente centrados en la promoción de la autonomía personal, y difícilmente abiertos per se a cualquier oportunidad de inclusión social.

La Convención de Derechos de las Personas con Discapacidad (ONU, 2006) y su correlato conceptual, el Modelo Social de la discapacidad, vienen a considerar a la discapacidad como una forma más de discriminación, como puede ser la de género, etnia, edad, ámbito de residencia o cualquier otra reconocida en la actualidad. De esta forma, pone el foco de los bajos resultados en calidad de vida de la población con discapacidad no tanto en su configuración corporal (capacidad), sino en un diseño social concebido expresamente para su invisibilización o su inexistencia. La naturaleza de la respuesta a la exclusión social y a la pobreza de la población con discapacidad depende por tanto de la naturaleza inclusiva de los sistemas de protección, finalidad a la que se deben dirigir las políticas sociales. Ahora bien, tal como se reconoce en la literatura científica actual, las políticas sociales han resultado transformadoras a la hora de abordar las cuestiones clave con otras formas de discriminación, como los derechos de la mujer y los derechos de los homosexuales, mientras que la discriminación por discapacidad parece refractaria.

Si bien existe ya una larga tradición de políticas específicas en favor de los derechos y oportunidades para las personas con discapacidad, permanece sin analizar en qué medida la agenda de las polítcias sociales en la actualidad no sólo no promociona, sino que a veces entorpece la inclusión y autonomía de las personas con discapacidad, generalizando ideas capacitistas en sus medidas. A través de este panel, se propone profundizar en el análisis de las políticas sociales actuales desde una óptica anticapacitista, esto es, buscando evidencias en las que los sistemas de bienestar social más desarrollados (salud, servicios sociales, educación, etc.) dificultan, obviamente sin pretenderlo, la inclusión de las personas con discapaciad. De esta forma, pretendemos avanzar en un diseño de políticas públicas que supere un planteamiento capacitista, esto es, intrínsicamente discriminatorio hacia la población con discapacidad.

Palabras clave
Discapacidad, política social, igualdad, discriminación, capacitismo.

MESA 14.1. La sociedad digital: un nuevo reto para las políticas sociales

Coordinadores/as

Resumen

En las últimas décadas, las formas de relacionarse han cambiado debido al uso de las nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación. La generalización de la conectividad y el uso de las redes sociales implican numerosas ventajas. Por ejemplo, es posible comunicarse en tiempo real, compartir material multimedia o estar en contacto con personas que se encuentran en diferentes puntos del mundo. Esto ha permitido que las personas puedan interaccionar con diferentes agentes sociales de relevancia para su proceso de socialización (familia, amistades, relaciones de pareja, ámbito académico, asociativos, etc.), haciendo un uso frecuente de las redes sociales cuando no pueden mantener un contacto offline.

A pesar de las ventajas que supone el uso de las redes sociales, estas pueden llevar a la aparición de nuevos riesgos con respecto a la seguridad personal, tanto física, como psicológica, económica y social.

El desarrollo de la sociedad digital lleva aparejado una serie de retos sociales, siendo necesaria la asunción de responsabilidades públicas para garantizar la protección de la ciudadanía frente a estos riesgos emergentes. Las políticas públicas, y más concretamente las políticas sociales, deben adoptar un papel relevante en la regulación de este tipo de interacciones digitales.

Se requiere, por tanto, la incorporación del impacto de la sociedad digital en la planificación política, tanto de manera trasversal como específica. Sólo incorporando en la agenda pública la nueva dimensión de la socialización digital, se podrá reducir el impacto de estos riesgos y garantizar la protección digital de la sociedad en general y, especialmente, de los colectivos más vulnerables a estas nuevas problemáticas. Entre los riesgos sociales digitales emergen fenómenos como el ciberacoso, ciberviolencia de género, cibercontrol en parejas, ciberbulying, grooming, ciberabuso y ciberacoso sexual infantil; así como el desarrollo de conductas adictivas vinculadas al uso del móvil o redes sociales.

Debido a la complejidad y dificultad de factores asociados a estos fenómenos sociales, se propone el presente panel de comunicaciones, que se espera sirva para reflexionar y avanzar en el conocimiento de esta realidad, contribuyendo asimismo a través de la propuesta de medidas innovadoras conducentes a la minimización de los riesgos y la reducción del impacto de estas problemáticas.

Organización preliminar del panel

La mesa se dividirá en las sesiones necesarias con el objetivo de dar cabida a las ponencias y comunicaciones presentadas sobre la temática propuesta. Tras la recepción de propuestas de los participantes, las coordinadoras de la mesa valorarán la idoneidad de las mismas atendiendo al cumplimiento de los requisitos formales, rigurosidad y pertinencia del tema. Se revisarán las propuestas presentadas e informará a todos los proponentes de la decisión adoptada sobre las mismas. Así mismo, las propuestas se aceptarán bajo la modalidad de comunicación o ponencia. Las coordinadoras estarán pendientes del cumplimiento de las fechas que marque el Congreso, así como de difundir el panel propuesto y motivar a la presentación de propuestas. Una vez seleccionadas las mismas, se supervisará el envío de textos completos, ajustados a las normas y tiempos previstos por la organización del Congreso.

En términos generales, las coordinadoras estaremos a disposición de los/as autores/as, así como apoyaremos a la organización para que el panel resulte atractivo y productivo para seguir avanzando en la línea de investigación del mismo.

Tipo de ponencias esperadas

Las coordinadoras están abierta al envío de las temáticas de trabajos que los autores/as puedan considerar en línea con la información dada, no obstante, identificamos explícitamente algunas de las temáticas de las ponencias esperadas:

      • Derechos y deberes digitales en España.
      • Análisis de las políticas públicas que regulan la interacción a través de redes sociales.
      • Análisis de problemáticas emergentes vinculadas a la digitalización social y uso de redes sociales: medidas implantadas para su afrontamiento.
      • Experiencias de intervención social y/o trabajo social en la materia: colectivos vulnerables y sociedad digital.
      • Análisis comparativo internacional de políticas sociales dirigidas a la regulación y fomento del uso responsable de las redes sociales.
      • Propuestas de medidas específicas para la promoción de un uso responsable de las redes sociales.

Palabras clave

Derechos y deberes digitales, uso responsable de redes sociales, riesgos digitales, intervención social, políticas sociales digitales.

MESA 14.2. Innovación tecnológica en unos Servicios Sociales centrados en las personas

Coordinadores/as

      • Balbino Pardavila Martínez, IMSERSO, Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, bpardavila@imserso.es

Resumen

La Sociedad 5.0., es un concepto que surge en Japón hace unos años, en parte motivado por el proceso de envejecimiento de la población.

Si bien el envejecimiento de la población es un desafío para la mayoría de los países, lo es especialmente para Japón. Tiene la población más “vieja” del planeta con un 26.3 por ciento que es mayor de 65 años.

Las proyecciones de población del Instituto Nacional de Estadística para el año 2031 indican un fuerte incremento de las personas mayores de 65 años en España debido al efecto “baby boom” que se inició a finales de los años cincuenta del siglo pasado. En concreto, para esta fecha –de la que tan solo nos separan doce años- estima su número en 11.721.000 personas. Tres millones (un 34,72%) más que en la actualidad. Su peso en la sociedad española va a ser fundamental.

El porcentaje de población de 65 años y más, que en 2018 se sitúa casi en el 19% del total de la población, 8’7 millones de personas, pasaría a ser del 25,6% en 2031. Uno de cada cuatro españoles.

Debido también al incremento de la esperanza de vida el aumento del número de personas mayores de 80 años será también muy relevante. Según el INE para el año 2030, pasaremos de 2.790.000 personas de ochenta años y más en la actualidad, a cerca de tres millones y medio. Casi 860.000 personas más, lo que supone un 30,75% de incremento. Posiblemente el número de centenarios ronde las cien mil personas.

Estos datos ocasionarás que las necesidades de atención se incrementen de manera substancial.

En un documento elaborado por la patronal japonesa (KEIDAREN) se señala la aparición de la nueva Sociedad 5.0. Se describe como una evolución en cinco etapas sociales:

      • La sociedad cazadora.
      • La sociedad agraria.
      • La sociedad industrial.
      • La sociedad de la información (Sociedad 4.0) de la que se habla en la actualidad en general limitada generalmente a la industria y servicios.
      • La sociedad super-inteligente también conocida como Sociedad 5.0.

Japón tiene sus desafíos particulares y al igual que Industria 4.0 que es la transformación digital de la fabricación, Sociedad 5.0 apunta a enfrentar varios desafíos yendo más allá de la digitalización de la economía hacia la digitalización en todos los niveles de la sociedad japonesa y la transformación (digital) de la sociedad misma. Y eso tiene algunas consecuencias de gran alcance.

Lo que Japón hace esencialmente es tomar la dimensión de digitalización y transformación, que se está produciendo principalmente a nivel de organizaciones individuales y partes de la sociedad hasta una estrategia de transformación nacional completa, política e incluso a nivel de filosofía. Es el plan de mayor alcance que hemos visto en este sentido.

En el evento CeBIT 2017, “Sociedad 5.0 – Otra Perspectiva”, se señaló que el camino hacia esa sociedad súper inteligente resultó estar pavimentado con un papel importante para las tecnologías en áreas como Internet de las Cosas, IA (inteligencia artificial), cibernética -sistemas físicos, VR -Realidad Virtual-, AR -Realidad Ampliada- y MR -Realidad Mixta-, Big Data (análisis).

La atención médica en función de esta realidad poblacional envejecida, ya está incorporando los medios de transformación digital y el replanteamiento de la atención, incluidas las tecnologías. Ahora es el momento de los Servicios Sociales.

Sin embargo, no se trata solo de tecnologías por eso hablamos de la Sociedad 5.1. en la que potenciaremos los valores propios de los Servicios Sociales y en el que los factores profesionales, de voluntariado serían más importantes.

El doble objetivo del panel consistiría, por un lado, estudiar las tecnologías disponibles, especialmente para personas mayores y/o discapacidad. Por otro, como garantizar una atención centrada en la persona al usar de manera intensiva estos medios.

Servicios como la ayuda a domicilio, la teleasistencia, la atención en centros residenciales o centros de día pueden utilizar ampliamente este tipo de tecnologías. Las personas con discapacidad también puede ser un colectivo ampliamente beneficiario de estas tecnologías.

En los próximos años cambiará profundamente el perfil de las personas mayores. Serán personas con mucha más formación, muchas de ellas con estudios universitarios. Conocerán y usarán mucho más las TIC. Este hecho facilitará el desarrollo de la sociedad 5.1.

Uno de los mayores problemas actuales de España y muchos países de nuestro entorno es la soledad de numerosas personas mayores, habitualmente mujeres. En el año 2017, según el INE, casi dos millones de personas de 65 años y más viven solas en su hogar. De estas más del setenta por ciento son mujeres. En parte, por su mayor esperanza de vida.

El cambio de modelo familiar de los últimos decenios con familias sin hijos o con uno/ dos hijos incidirán, posiblemente, en un incremento de la soledad al disminuir la posibilidad de relaciones sociales.

También estos medios téccnicos, por ejemplo, robots de compañía, nuevas tecnologías de teleasistencia, redes sociales, permiten luchar contra la soledad de las personas mayores.

Una atención sociosanitaria y unos servicios de ayuda a domicilio centrados en la persona con el uso de los medios técnicos adecuados puede incrementar la calidad del servicio. Y permite extender la atención con menores costes en cuestiones como la atención a las personas que tienen necesidades médicas de alto nivel; por menor número de ingresos hospitalarios; y por el descenso en el tiempo que los pacientes se encuentran hospitalizados o en centros residenciales.

Palabras clave
Dependencia, discapacidad, innovación, tecnología, desafíos.